Cartas de lectores
Lunes 08 de Mayo de 2017

La política, la lluvia y el cortoplacismo

El cambio climático llegó para quedarse, ya que las grandes potencias, principales responsables del mismo, no acusan recibo de la urgencia con la que deben modificar sus políticas ambientales, resignando beneficios económicos. Tampoco a nivel local varían las antiguas costumbres de sacarse el agua de encima con canales clandestinos u oficiales, que sólo orientan los excesos hacia un cauce que quedó chico hace mucho. El Carcarañá. Leemos con preocupación que se anuncian inversiones en obras para dar "solución" a poblaciones en puntos ubicados en la cuenca del Carcarañá, consistentes en canales orientadores siempre hacia el río con las consecuencias previsibles. Si hablamos de consecuencias, remontémonos a las últimas inundaciones, Cinco para ser precisos, destruyeron y machacaron las zonas construidas y habitadas a lo largo de sus riberas con los perjuicios ampliamente comprobados por autoridades municipales, provinciales y aún nacionales. Los incontrolados desbordes acompañados por sustancias tóxicas trasladadas, arrasaron con la vegetación cercana a las costas, dejando un tendal de peces muertos y un panorama sobrecogedor, en el que aún hoy asoman negros y secos las ramas y tallos muertos entre la nueva vegetación. Igualmente se vio afectada la producción agropecuaria en vastas zonas de la provincia, con los perjuicios económicos ya suficientemente evaluados y ya por todos conocidos. Los primeros días de diciembre de 2016, se realizó una reunión informativa en la localidad de Oliveros, donde técnicos de la Universidad expusieron un proyecto para la construcción de un complejo de obras de drenaje, con la posibilidad de su utilización para producir energía hidráulica, que lo haría sustentable y que aportaría soluciones de fondo para el problema que nos preocupa. El proyecto fue recibido por la provincia y mencionado en medios locales como una de las obras a realizar en un futuro cercano. No hemos percibido que se vuelva a mencionar el tema, aunque sí, lo referido a la realización de canales, que sólo aportan soluciones limitadas en zonas muy puntuales. Sabemos que en años electorales, es políticamente redituable la inauguración de obras y sabemos también que las obras a largo plazo sólo producen réditos políticos a quienes las inauguran. Sabemos también que al anunciar y realizar obras, en la actualidad se le da más importancia a la inmediatez que a los legítimos intereses de los ciudadanos. ¿Será por eso que son tan escasas las grandes obras que en otros tiempos se realizaron, para hacer posible el país en el que aún hoy podemos disfrutarlas? Las grandes lluvias van a repetirse, los aluviones de agua se repetirán. ¿Debemos resignarnos a esperar sin esperanza y sufrir el maltrato de los elementos ante la falta de respuestas de nuestras autoridades?

Manuel Torres

DNI 6.029.173

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