Cartas de lectores
Domingo 26 de Marzo de 2017

La misma ideología, el mismo fin

Augusto Pinochet decía: "Alcanzar la educación media, en especial, la superior, constituye una situación de excepción para la juventud, y quienes disfruten de ella deben ganarla con esfuerzo, y además pagarla". Claro concepto neoliberal, idéntico al que se quiere imponer en el país. Dando preponderancia a los sectores privados, procesando la descentralización de la educación, con tres objetivos claramente antipopulares: 1) Disminuir drásticamente los aportes estatales a la educación; 2) Entregar la regulación de la educación a los mecanismos de mercado; 3) Debilitar las organizaciones sociales controlando el ejercicio de la profesión docente. En Chile la derecha ha desmantelado la educación pública gratuita aduciendo que dicho sistema llevaría a la quiebra al Estado. Imponiendo un sistema llamado de "Educación Superior", al cual sólo acceden familias pudientes y financiado de modo particular, incluso las universidades públicas. Las organizaciones estudiantiles sostienen que las enormes riquezas a las que accede Chile por medio de la minería, especialmente el cobre, deberían utilizarse en parte para financiar las reformas educativas en lugar de enriquecer siempre los sectores inversionistas. La juventud chilena envidia a quienes en el cambio constitucional han incluido la lucha contra los regímenes obsoletos de mantener el sector privado para la educación. O el caso de Argentina, que ha mantenido y aumentado las universidades públicas y gratuitas. Ana Echevarría, estudiante universitaria, opinaba: "El desafío de Chile sigue siendo la inequidad, y el problema fundamental radica en las muy escasas posibilidades de trabajo, luego de pagar por ejemplo dos millones de pesos chilenos por hacer un curso". Agrega: "La oferta educativa en vez de revertir las desigualdades sociales, las está acrecentando. Los universitarios que obtienen buenos puestos de trabajo con altos sueldos son los cuatro de siempre, sus hijos y sus nietos". Este desprecio por la igualdad de oportunidades educativas, y el compromiso estatal en apoyarla, persigue en realidad un refuerzo a la diferenciación de clases, y a la selección de oportunidades. Sólo cambiando la palabra "cobre" por la de "soja" encontramos una dolorosa similitud con nuestro momento social. Ojalá la coherencia popular derrote al neoliberalismo.

Norberto Ivaldi

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