Cartas de lectores
Domingo 24 de Septiembre de 2017

La mejor ciudad de todas

Hace una semana tuve que viajar a Buenos Aires por un tema laboral, la verdad que viajar a la Capital siempre me ha dado alegría porque es inmensa, y tiene un montón de cosas que quizás aquí no se encuentran.

Hace una semana tuve que viajar a Buenos Aires por un tema laboral, la verdad que viajar a la Capital siempre me ha dado alegría porque es inmensa, y tiene un montón de cosas que quizás aquí no se encuentran. Esta vez me propuse mirarla con otros ojos, no con los de turista sino con los de un ciudadano más, que tiene que recorrerla todos los días para ir a su trabajo, a la facultad, a un hospital, a un parque. Bajé en Retiro y me dirigí hacia el centro, en colectivo. Subí a uno repleto de gente, miré a mi alrededor y vi a todos con la mochila, bolso, cartera, hacia adelante, imposible sentarme. Me bajé, aún con ese miedo e indiferencia de la gente. Cuando logré llegar a la vereda me golpeó un ciudadano, uno de los tantos que iban tan apurados, sin un "disculpame", "lo siento". Llegué al lugar, realicé el trámite correspondiente y a las dos horas volví a la calle. Antes de ir al próximo lugar paré en una plaza, la que está a dos cuadras de la Casa Rosada, obviamente, otra vez se me dificultó encontrar lugar, tomé una gaseosa y comí un sandwich, miré las caras de las personas que pasaban, preocupadas, sin mirar al otro, a toda velocidad. Para llegar a mi próximo destino tuve que tomarme el subte más dos colectivos, y fue allí cuando me dije "qué terrible, y yo que me quejo cuando tardo media hora en Rosario en llegar a mi trabajo en colectivo". A la vuelta del último trámite a realizar eran como las 18, la gente ya volvía a su casa, con caras de cansados, agotados y aún les quedaban unos cuantos colectivos para llegar a sus casas. Vi desde el colectivo como cerraban las plazas, sí cerraban, porque allí están enrejadas. Y recordé cuando llego a casa del trabajo, también cansada, pero que sólo tengo que tomarme el mismo colectivo que todos los días, o agarrar mi bici cuando está lindo, y de cómo disfruto de los espacios públicos junto con mi perra, que salimos a correr, o a tomar mates (ella no), o a los picnics nocturnos. Luego del viaje, me prometí valorar más mi ciudad, cada rincón de la misma, cada espacio público, ese que no se cierra porque está abierto a nosotros para disfrutarlo. Demás está decir que a partir de ahora amo más cada detalle de mi ciudad, la mejor de todas.

Gracias al personal del Hospital Italiano

Por la presente queremos agradecer la atención recibida en el Hospital Italiano Garibaldi de la ciudad de Rosario, al doctor Carlos Castarataro, al doctor Mario Cantaberta y todo el equipo de dicho nosocomio. Nosotros somos de la ciudad de Santa Fe y mi señora, Andrea Soledad Barreto, llegó con un cuadro abdominal agudo muy grave, y gracias a Dios y a las atenciones recibidas hoy, después de casi un mes de internación, volvemos a nuestra ciudad ya recuperados de tremenda patología. Quiero resaltar la atención de todo el personal. Que Dios los bendiga.

El monumento a "El Zorro"

El personaje del romántico y valiente don Diego de la Vega, más conocido por "El Zorro", montado en su famoso caballo "Tornado", secundado por su fiel ayudante mudo, Bernardo, y compartiendo protagonismo con el simpático sargento García, fue representado por el actor estadounidense Armand Joseph Catalano, cuyo nombre artístico era Guy Williamas. La serie televisiva creada por la compañía Dysney sobre un guión del autor estadounidense Arthur Johnston McCulley, estuvo ambientada en la California española de principios del siglo XIX (hoy Los Angeles). El elegante Diego de la Vega se rebeló ante la prepotencia y la injusticia del gobierno, pero para no poner en peligro su vida y la de su padre, le confesó a Bernardo que cambiaría la estrategia del león por la astucia del zorro; y trazando en el aire una Z con su espada, comenzó su doble vida de señorito y enmascarado justiciero. Ahora bien; desde los primeros días de septiembre de este año, el nombre Guy Williams resurgió del olvido en Mar del Plata, en virtud de la propuesta hecha por el concejal Marcelo Fernández. En efecto, el edil presentó un proyecto para levantar en la céntrica esquina marplatense de San Martín y Mitre, un monumento que recuerde al actor fallecido en Buenos Aires en 1989, luego de vivir casi diez años en la capital argentina. El concejal Fernández argumenta que Guy Williams interpretando a "El Zorro", trasmitió a muchas generaciones de niños, buenos valores y sentido de justicia. Como no podía ser de otra manera, el singular proyecto desató la polémica en "la feliz"; y mientras unos están de acuerdo, otros consideran que al edil le pagan para tratar otros asuntos de verdadera importancia. No conozco las necesidades urbanas y sociales de Mar del Plata, pero supongo que como en la mayoría de las urbes de nuestro país, habrá muchas cuestiones prioritarias que discutir y resolver.

El monumento no estaría completo si además del personaje de antifaz, capa y espada, no estuviese su brioso corcel "Tornado", por lo que el costo sería importante. Debo aclarar que el monumento sería solventado por dos particulares, pero el monto invertido podría ser destinado a una obra más importante; aunque como tantas veces sucede, tal vez no se lleve a cabo ni una cosa ni la otra. Siguiendo la línea de pensamiento de Marcelo Fernández, otro concejal podría elevar un proyecto de ordenanza para levantar un grupo escultórico homenajeando a la Familia Ingalls, que también representó un cuadro familiar donde se destacó el amor, la unión, el sacrificio, el trabajo y la honestidad. Antes de pensar en un monumento a Guy Williams, más allá de lo grata que fue su serie (que en Argentina fue vista por TV en blanco y negro a fines de los años 60); creo que habría que considerar a personajes de nuestra nacionalidad, de nuestra ciencia y de nuestra cultura. En fin, veremos si este o el próximo verano, quienes visiten las playas, el casino y el puerto de Mar del Plata, encuentran en la esquina de San Martín y Mitre, el monumento a don Diego de la Vega, "El Zorro".

La Pachamama y la Cascada

En esta sección, la lectora María Fernanda Martino publicó el 20 de septiembre un comentario titulado "El desastre de la cascada Saladillo", en el que critica la obra realizada para paliar el retroceso de la misma. Acompaño absolutamente sus conceptos sobre el fracaso del intento. Mas indignación producen las declaraciones del funcionario responsable del desastre que intentan negar lo evidente que se puede verificar en las filmaciones y fotos publicadas en las redes sociales, que muestran a la Pachamama arrastrando como ramitas secas a las presuntas geobolsas con arena que quedaron desparramadas al azar y que el funcionario intenta explicar como asentamientos por el peso de 10 toneladas de estas bolsitas. Por la cascada en esos momentos caían cientos de metros cúbicos por segundo de agua a una velocidad estimable en 30 kilómetros por hora. La fuerza ejercida por la enorme cantidad de movimiento del fluido sobre las bolsas fue irresistible para la endeble barrera que costó una fortuna. No sirve. Se desperdicia el tiempo y dinero que deberían estar destinados a modificar el puente carretero aceptando los caprichos de la invencible naturaleza.

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