Cartas de lectores
Lunes 02 de Octubre de 2017

La corrupción y sus alcances

Lo que es un acto de corrupción no se subordina a su magnitud. La esencia del mismo es lo que determina que así sea considerado. Obviamente que a mayor magnitud, mayor escándalo, mayor sanción cuando la Justicia actúa y más grande por ende, el rechazo social. Cuando el vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, debió renunciar por un acto de corrupción, el ex mandatario José Mujica dijo más o menos algo así: "Enfrente en un convento escondían bolsas de dinero, y acá estamos discutiendo por calzoncillos", palabras más, palabras menos. Están mal las dos cosas, son ambas conductas incorrectas y tanto una como otra remiten a hechos de corrupción. Obviamente que lo sucedido aquí referente a los bolsos que López pretendía esconder, es de suma gravedad y comparándolo con lo de Sendic produce un impacto mucho más fuerte, y el tenor es otro. Hablar de corrupción política (existe también en otros ámbitos) es transgredir normas legales y principios éticos. Si eso tuvo cabida, la esencia fue la misma para el ex funcionario y el ex vicepresidente uruguayo. En mi opinión, lo que no se puede igualar es el grosor de los dos delitos. La palabra esencia apunta a características propias que determinan un accionar o un objeto. Pasar por alto lo prescripto por la ley y de acuerdo con ella, como también principios indiscutibles, es corrupción.

Nora Cardarelli

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