Cartas de lectores
Lunes 02 de Octubre de 2017

La bendición de la bandera

En la basílica Nuestra Señora del Rosario, catedral de la ciudad y arquidiócesis de Rosario, se puede observar en su parte interior, a pocos pasos de ingresar a la misma, un hermoso vitraux que recuerda el momento de la creación y bendición de la bandera argentina. Es el instante en que el señor Cosme Maciel enarbola la nueva enseña patria. Entre los personajes que están dibujados en el colorido ventanal figuran el cura párroco Julián Navarro y unos monaguillos con sotanitas rojas y roquetes blancos a su lado, que son alumnos de la Escuela Parroquial que dirigía. Es sabido que el general Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano fue bautizado al día siguiente de su nacimiento, es decir el 4 de junio de 1770 en la catedral porteña por el santafesino presbítero Juan Baltasar Maciel. Además, Belgrano demostró ser devoto de la Santísima Virgen María en su misterio de la Inmaculada Concepción, ya que los colores de la bandera son los que lucen las representaciones artísticas de la Inmaculada, fue miembro de la Cofradía de la Inmaculada Concepción a juzgar por el cuadro original que sostiene en su mano una medalla y desea ser sepultado con el hábito de los dominicos, lo cual indica que tiene una incorporación terciaria con la Orden de Predicadores. Es necesario recordar que tiene dos hermanos sacerdotes: Bernardo José Félix Servando Belgrano, abogado y canónigo de la catedral de Buenos Aires, y Domingo José Estanislao Belgrano, canónigo de la catedral de Buenos Aires. Con todo lo que antecede no se puede ignorar que don Manuel tenía una sólida formación religiosa y una profunda fe católica. Él sabía que todos los sucesos de la vida son permitidos por Dios, omnipotente y creador del universo, y conocía que la voluntad del Señor "es que la bendición divina restaure todos las cosas". Por otra parte, mientras permaneció en la población del Rosario tuvo un fluido diálogo con el cura párroco Navarro, quien apoyó la Revolución de Mayo, ayudó a la Campaña al Paraguay del general Manuel Belgrano, y la campaña naval del capitán Juan Bautista Azopardo, y es lógico que le comentó la idea de la creación de una bandera propia y ambos concretaron la ceremonia religiosa. El cura don Julián no es desconocido para Belgrano, es un aliado, un amigo y un confidente. El cura Navarro influyó para que la nueva divisa fuera bendecida, portadora de la bendición divina y que guiara los pasos del Regimiento de Patricios. Esto no es sólo una suposición, si está presente el párroco de la localidad en la ceremonia de la creación y enarbolamiento de la Bandera, no podía estar sólo como figura observadora y expectante del acontecimiento, sino que tenía una función religiosa que cumplir y era, nada menos que la bendición de la bandera que se enarbolaba por primera vez junto al río Paraná y bajo la mirada silenciosa de Nuestra Señora del Rosario, fundadora de nuestra ciudad. Este vitraux que ilustra la escena fue colocado en la segunda década del siglo XX por el recordado e inolvidable cura párroco Nicolás Grenón, quien estaba a cargo de la iglesia matriz desde finales del siglo XIX y había nacido a pocos años del inolvidable acontecimiento patrio, es decir el 12 de julio de 1872. Si el cura párroco Grenón hizo dibujar esta escena fue porque oralmente se ha transmitido la bendición de la bandera por el cura párroco Navarro y bien la pudo haber escuchado en su hogar de la localidad de Esperanza. Rosario se enorgullece de ser la Cuna de la Bandera Nacional donde fue creada, bendecida y enarbolada por primera vez.

Presbítero Carlos Alberto Costa

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