Cartas de lectores
Jueves 03 de Agosto de 2017

Inseguridad, miedo y pobreza

La inseguridad, el miedo y la pobreza que nos azotan a los argentinos producen un cóctel demasiado ácido y sombrío. Hace unos días, fui acompañado por mi esposa al hospital donde estoy siendo atendido. Al salir a esperar el colectivo de regreso a casa, me sucedió algo insólito: me asaltaron los miedos. No fueron ladrones solitarios, ni bandoleros. No hubieron armas de por medio, ni amenazas, ni ningún tipo de violencia. Simplemente, sentí más que nunca en mis 27 años de casado, que la vida de mi esposa estaba rigurosamente bajo mi cuidado. Para colmo, no teníamos nada para que nos robaran. Si se presentaba un delincuente, lo único de valor que podría haberse llevado eran los zapatos que yo tenía puestos. Cosa que si sucedía (y me quedaba descalzo), iba a dejar al descubierto que las medias que llevaba puestas estaban ambas con agujeros. O sea, que la vergüenza se sumó al miedo, y el apuro en que me veía era cada vez mayor. Para colmo, el colectivo demoraba una eternidad. Hasta que por fin llegó y lo abordamos sanos y salvos. ¿Para qué cuento este episodio tan ingrato? Principalmente, para que quienes roban en la calle tomen conciencia de que ellos son pobres, pero a quienes les roban, muchas veces son más pobres que ellos y sufren mayores necesidades. Y, también, para que las autoridades, de una vez por todas, tomen cartas en el asunto y nos den la protección necesaria, como la tienen ellos. Porque es doblemente duro para un pobre, sufrir el robo de parte de otro pobre. Y porque vivir a diario al borde de un ataque de pánico es por demás desagradable.

DNI 12.161.930

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