Cartas de lectores
Jueves 09 de Febrero de 2017

¿Espectáculo o maltrato?

El progreso de un pueblo está vinculado con la forma en que trata a sus animales. En pleno siglo XXI, en Argentina, la exhibición de la doma como espectáculo no sólo no está prohibida, sino que produce tortura y muerte en seres sintientes y sufrientes en toda su extensión. Esta costumbre es comparable a las corridas de toros, riñas de gallos y otros espectáculos violentos donde participan animales. Exaltar la virilidad y valentía del ser humano sobre un animal vulnerable, previamente doblegado y sin posibilidades de defensa es recrear la antigua dicotomía entre amo y esclavo, dominador y dominado. La fuerza propia, auxiliada por los instrumentos usados exprofeso, para producir dolor (espuelas, fustas, cinchas ajustadas, cuando no picanas convenientemente disimuladas en las monturas), logran el éxito del domador. Padecemos la cultura de imponerse por la mayor fortaleza física, logrando así la sumisión y obediencia del otro considerado sólo como un objeto para satisfacer el propio goce. La agresión hacia las mujeres y la que se aplica a los caballos en la doma reconocen un origen común: la necesidad de demostrar virilidad, sometiendo al otro por medio de la crueldad. Jesús María es el centro nacional de este aberrante espectáculo de la violencia. "Espectáculo" donde el caballo trata de deshacerse del jinete, no por salvaje, sino por la cincha ajustada, por el sufrimiento y el dolor que le causan las heridas y golpes recibidos. Esos caballos (donde nunca se encuentran animales indómitos) son traídos por lo general de ciudades vecinas, donde actuaron la semana anterior y se agregan a esa farsa los múltiples casos en que pialando del cogote a un caballo, éste se quiebra y es sacrificado delante de los ojos del público con niños presentes en el lugar o como televidentes que incorporan esa práctica como base de comportamiento y naturalización del castigo sobre seres indefensos. Como ya pasa en ciudades de España y otros sitios de Latinoamérica, donde se prohibieron las corridas de toros, es hora de que Argentina hago lo propio con la doma, que sólo es diversión para una muchedumbre ávida de acción y que demuestra su instinto violento. Como ya lo dijo Thomas Edison hace más de un siglo: "La no violencia conduce hacia la ética más alta, lo cual es meta de toda evolución. Hasta que dejemos de lastimar a otros seres vivos, seguiremos siendo salvajes".

Rosalía S. Aurascoff

DNI 5.336.957

Comentarios