Cartas de lectores
Jueves 27 de Abril de 2017

Es tiempo de justicia

Desde tiempos inmemoriales, o mejor dicho desde que el hombre se agrupó para vivir en comunidad y se convirtió en pueblo o nación, se necesitó de la autoridad para frenar y encauzar los desbordes de los mismos hombres, tendientes por naturaleza a la transgresión. Así nacieron las leyes, la Justicia, y sus administradores, los jueces, hombres supuestamente probos, dispuestos a regir virtuosamente los destinos de los pueblos y las naciones. Uno de esos casos es el del pueblo israelita, que, según cuenta la Biblia, en un determinado momento de su historia necesitó sentar la base de su existencia para que haya respeto, buena convivencia y paz entre sus habitantes. Y ¿cuál fue dicha base? Precisamente, la Justicia. "Moisés le habló al pueblo y le dijo: No puedo ser yo solo el responsable de todos ustedes. Yavé, el dios de ustedes, los ha multiplicado y son ahora tan numerosos como las estrellas del cielo. Yavé, dios de sus padres, los haga crecer mil veces más y los bendiga como se lo prometió. Pero, ¿cómo seré capaz yo solo de resolver todos sus problemas y pleitos? Busquen, pues, hombres inteligentes, perspicaces y experimentados de cada una de las tribus, y yo los pondré al frente del pueblo. Cuando juzguen, no se dejarán influenciar por persona alguna, sino que escucharán lo mismo al pobre que al rico, al poderoso que al débil, y no tendrán miedo de nadie, porque actuarán en lugar de Dios". Habiendo sido así las cosas hace más de dos mil años, pregunto: ¿Tanto les cuesta, hoy, a los jueces argentinos, entender la responsabilidad que llevan encima? "Toda justicia viene de Dios; él es su única fuente", dice Rousseau. Lo peor que le puede suceder a un juez, en vista a su trascendencia de este mundo, es que Dios lo juzgue injusto. El clamor de justicia del pueblo argentino debe ser escuchado, porque a los oídos y a los ojos de Dios, las injusticias ya llegaron. Y esto no es cuento. "Consideren tanto la bondad, cuanto la severidad de Dios", dice San Pablo. Y creo que es conveniente escucharlo.

Daniel E. Chávez

DNI 12.161.930

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