Cartas de lectores
Viernes 21 de Julio de 2017

¿Es la guerra sólo un crimen "legal"?

Los bandos que han luchado nueve meses en Mosul —el Isis, contra las tropas iraquíes y la coalición liderada por EEUU que hoy controlan la ciudad— "han violado gravemente el derecho internacional humanitario", según Amnistía Internacional.

Los bandos que han luchado nueve meses en Mosul —el Isis, contra las tropas iraquíes y la coalición liderada por EEUU que hoy controlan la ciudad— "han violado gravemente el derecho internacional humanitario", según Amnistía Internacional. Los yihadistas han utilizado civiles como escudos humanos, mientras que del otro lado ejercieron la fuerza en exceso provocando la muerte de civiles. O sea, se los acusa de no realizar "guerras humanitarias". ¿Guerras humanitarias? Suena muy feo. La película "Máquina de Guerra", protagonizada por Brad Pitt, se enmarca en la contienda más longeva de EEUU hasta ahora (16 años), mostrando que las estrategias de la Casa Blanca no han dado fruto alguno. Irak, Siria, Yemen, Libia, Somalia y Afganistán se encuentran en situación de colapso. La película, de Netflix, está basada en el ex comandante de la Otan, el general estadounidense Stanley Mc Chrystal, y el guión en un artículo de la revista Rolling Stone del fallecido Michael Hastings. El comandante no consigue que los granjeros afganos dejen de cultivar amapola porque, según sus oficiales, cultivos alternativos como el algodón competirían con los de los granjeros estadounidenses. Mientras que otros oficiales le señalan que "no puedes construir una nación a punta de pistola, ni ganarte la confianza de un país invadiéndolo". Un atormentado marine se pregunta por qué, aunque está entrenado para matar, le dicen que debe mostrar una "valiente contención". Y continúa, "no puedo diferenciar al pueblo del enemigo, me parecen iguales. No podemos ayudarlos y matarlos al mismo tiempo". La actriz Tilda Swinton, que interpreta a una política alemana, le dice al general que "están librando mil batallas contra gente local que no los quiere en sus pueblos, y esa es una guerra que nunca ganarán". "El crimen de la guerra" (1870) es uno de los principales libros del prolífico Juan Bautista Alberdi, el ideólogo de la Constitución argentina calcada de la de EEUU. Y comienza diciendo que "el derecho de la guerra" es el derecho de cometer los actos más aberrantes que cabe imaginar: el homicidio, el robo, el incendio, la devastación a gran escala. De la guerra es nacido el gobierno de la fuerza sustituyendo a la justicia y al derecho como principio de autoridad. "El crimen de la guerra es el de la justicia ejercida de un modo criminal... ejercido por la parte interesada". Como De Tocqueville y Laboulaye, a quienes admiraba, se inspiró en los principios de la democracia cristiana y moderna. "La moral cristiana es la moral de la civilización actual. El cristianismo como la ley fundamental de la sociedad moderna, es la abolición de la guerra, o mejor dicho, su condenación como un crimen. Negar la posibilidad de su abolición definitiva y absoluta, es poner en duda la practicabilidad de la ley cristiana", dice el constitucionalista. En fin, sin dudas la ciencia demuestra que Alberdi tiene razón: los métodos eficientes de defensa propia son los pacíficos. Países progresistas, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda se independizaron sin las típicas "guerras de la independencia" americanas. La Segunda Guerra Mundial, con el fin de terminar con una atroz tiranía, terminó matando a 60 millones de personas para fortalecer un régimen más cruel, el stalinista, que asesinó a más de 30 millones de seres humanos.

Alejandro A. Tagliavini


Una historia para ser contada
Ernesto Lecuona nació en 1895, en Guanabacoa, Cuba y falleció en 1963 en España, a los 68 años. Fue un compositor, pianista e intérprete, autor de 406 canciones, siendo las más conocidas Siboney, Malagueña, Andalucía; y zarzuelas como María la O, Rosa la China y El Cafetal. Fue fundador e integrante de la banda llamada "Los Lecuona Cuban Boys". Si bien su apellido es de origen vasco, su padre, quien fuera el conocido periodista Pedro Lecuona, ejerció su profesión en Cuba pero había nacido en Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias. En 1963, con 68 años y una posición económica muy sólida, decidió viajar por primera vez a la tierra natal de su padre. Para ello, envió por correo a los principales diarios de Santa Cruz avisos destacados donde anunciaba que todas las personas de apellido Leucona, que habitaban en la ciudad y sus inmediaciones, podían participar de una fiesta con sólo presentar su documento de identidad, con los gastos a su cargo. La reunión fue todo un éxito, con un almuerzo y números musicales, bailes y cánticos. El se alojaba en el hotel Mercey, tradicional de la ciudad, que aún hoy está en actividad (su nombre significa "rey" en el idioma de los antiguos pobladores, los guanches). Al atardecer, al llegar de regreso a su habitación, se acostó en la cama y falleció de un infarto al miocardio. Una placa en bronce en el ingreso a la habitación, la que no se alquila, recuerda al gran compositor de música melódica hispanoamericana.
Omar Alfredo Re

Sólo quiero trabajar
Nunca pensé que llegaría a escribir esto, ni a este estado. Tengo a mi madre muy enferma, nos han usurpado nuestra vivienda, estamos alquilando y al no tener garantías pagamos los dos años de alquiler por adelantado. La inmobiliaria también nos timó. Además, perdimos nuestros trabajos y el poco ahorro que teníamos se lo comió la inflación. He empapelado la ciudad de curriculum vitae. Nos queda poco tiempo para que el alquiler se termine, y para comer estamos vendiendo los pocos muebles que nos quedan. Pero lo más grave es tener a mi madre enferma y ver como se apaga de a poquito. No pido dinero, sólo la oportunidad de un trabajo. Mi disponibilidad es full time, no tengo vicios, y aprendo rápido lo que me digan. No puedo llegar a situación de calle por mi madre, se moriría enseguida. Ella trabajó 27 años pero por la edad, los tres años de aportes que le faltan, no puede acceder a ninguna jubilación. También me ofrezco como cuidador de alguna casa, ella sabe cocinar muy bien. Hemos acudido a varios lugares, como Defensoría del Pueblo, y nos dicen que no podemos recuperar la casa, o sea que nuestro esfuerzo se lo llevan de arriba los usurpadores. Ya no sé qué más hacer. Me siento agobiado e impotente. Mi nombre es Franco y mi correo, ya que no tengo teléfono, es franco_san19@outlook.com. Desde ya muchas gracias.
DNI 37.336.114

Una postal rosarina
No cabe sino felicitar al diario La Capital por la magnífica publicación "Los primeros cronistas de nuestra historia", que se entrega los martes con el diario. La del 4 de julio nos deja perplejos por la descripción de nuestra ciudad en 1832, hecha por el famoso naturalista inglés Charles Darwin, quien sólo contaba con 22 años. "Postal Rosarina" la titula el diario, y el autor de "El origen de las especies", dice: "Antes de llegar a Rosario atravesamos el Saladillo, río de agua pura y transparente pero en exceso salada para que pueda ser bebida. (...) Rosario es una gran ciudad levantada en una llanura perfectamente plana, que termina en un acantilado que domina el Paraná, unos 60 pies. En tal lugar el río es muy ancho y está entrecortado por islas bajas y rocosas. El río semejaría un gran lago si no fuese por las formas de las islas para dar idea de agua corriente. Los acantilados forman la parte más pintoresca del paisaje; algunas veces son absolutamente perpendiculares y de color rojo vivo. Otras veces se presentan en forma de inmensas masas agrietadas cubiertas de cactos y de mimosas. Pero la verdadera grandeza de un río inmenso como éste proviene del rendimiento por su importancia desde el punto de vista de la facilidad que procura las comunicaciones y el comercio entre diferentes naciones; y queda uno admirado de qué enorme distancia proviene esa sabana de agua dulce que corre a los pies del espectador y cuán inmenso territorio riega. (...) ¡Cuán diferente habría sido el aspecto de este río si colonos ingleses hubiesen tenido la fortuna de ser los primeros en remontar la corriente del Plata! ¡Qué nobles ciudades ocuparían ahora sus riberas!". Este último comentario, además de dejarnos perplejos, puede indignar o mover a reflexión, según cómo se mire. Me permito agregar que la reflexión es siempre más provechosa.
José Humberto Donati

El corazón del doctor Favaloro
El 29 de julio de 2000, el doctor René Favaloro, agobiado y desilusionado, declaraba: "Vivimos en un país donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y en la desocupación. Ha sido una decisión difícil pero meditada, solicito piedad al periodismo y no hacer de mi muerte una comedia más". Luego se disparó un balazo en el corazón. Según el fiscal Claudio Soca, la deuda del Pami era muy abultada y el organismo la negaba. Rodríguez Larreta, interventor entonces por mandato del presidente Menem, desmentía al cardiocirujano toda relación contable con lo reclamado. Favaloro refería así el entredicho: "El Pami tiene una vieja deuda con nosotros, la hubiéramos cobrado en 48 horas si declinábamos aceptar los retornos inmorales que se nos pedían. Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta, tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar". Si Lagomarsino está sospechado por entregar el arma mortal al fiscal Nisman, vale preguntar quién potencialmente acercó el arma que provocó la muerte de Favaloro. Pasados 17 años de aquel suicidio, Rodríguez Larreta, según datos de Wikipedia está procesado supuesto tráfico de influencias, supuesta malversación de fondos públicos, supuesta defraudación en perjuicio de la administración publica, supuestas irregularidades en la construcción del Metrobús Norte, y supuestas adjudicaciones sin previa licitación. Una causa pendiente por administración fraudulenta y peculado en el gobierno de De la Rúa, durante su intervención en el Pami. Cargos punibles con penas de hasta diez años de prisión. Junto a otros dos políticos, está acusado de direccionar compras de vacunas antigripales para el Pami. Pasados 17 años, la vigencia de las acusaciones de Favaloro y su desesperanza, resulta tristemente palpable. Ciertos periodistas siguen fabricando comedias con actores que se reciclan en sus roles de eternos sospechados, gozando de una impunidad sin escrúpulos, y lo que es peor con algunos espectadores que aplauden sus actuaciones.
Norberto Ivaldi

Yo también daría mi vida
"Yo daría mi vida para que el kirchnerismo no vuelva, y para que La Cámpora no aparezca nunca más", fue la tajante afirmación de la señora Mirtha Legrand en su entrevista con el periodista Luis Majul en su programa La Cornisa. ¡Yo también! Y seguramente, no seremos las únicas.
Marta Escobar
DNI 6.030.071

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