Cartas de lectores
Martes 14 de Marzo de 2017

El vocabulario sexista

A lo largo de siglos y siglos, la tradición ha aceptado que los universales se formulen en masculino. Sin embargo, en algún momento, la mujer alzó la voz y lo cuestionó.

A lo largo de siglos y siglos, la tradición ha aceptado que los universales se formulen en masculino. Sin embargo, en algún momento, la mujer alzó la voz y lo cuestionó. En la segunda mitad del siglo XX se preguntaron cuántos hechos de segregación se suscitaban a partir de la adopción de esos universales que modelaban la mentalidad de los sujetos hablantes. Desde lo gramatical, el género femenino es el marcado (el nombre incorpora una "a" a la base de la palabra) y el masculino el no marcado. Este, entonces, es de amplio alcance y actúa como generalizador en situaciones plurales sin distinción de lo femenino. Esta opacidad lingüística entró en crisis cuando la mujer comenzó a cumplir otro rol en la sociedad y se acercó a la igualdad con el hombre. Hay que recordar que todos los cambios que produce la lengua son resultados del uso lingüístico que llevan a cabo los hablantes y no de aquellos que regulan e intentan normalizarla desde un lugar muy alejado de su existencia y que, en algún momento, deberán integrar. La Real Academia Española es ese órgano rector que incluye, "limpia, fija y da esplendor a la lengua" de los hispanohablantes, manteniendo una posición conservadora y de resistencia. Sin embargo, ha debido repensar y reivindicar un lenguaje más inclusivo. Por estos días, en que se conmemoró el Día de la Mujer, conocimos situaciones surgidas en el seno de la RAE. La polémica construcción instalada de "sexo débil" será revisada en el mes de diciembre. La versión online hasta ahora sostiene como acepción "conjunto de mujeres". Y será reemplazada, acercándose más a la realidad, con un nuevo significado de "despectiva" y "discriminatoria". Esta consideración surge por presión de miles de mujeres que pidieron el cambio y firmaron en la plataforma change.org. Siempre la RAE se ha mostrado reacia a promover un lenguaje sexista y a rechazar el lenguaje que incluya a la mujer cada vez más frecuente en los distintos estamentos de la política y de la educación. Como lingüista creo en las transformaciones porque lo exige la comunicación cotidiana que enriquece a la lengua y no puedo soslayar su carácter social. No pienso en modificaciones innecesarias como las de los significantes (las formas), productos de toda una historia de muchos años y que, a veces, los académicos quieren sustituir por otros; sino como partidaria de que la lengua debe hacerse eco de las transformaciones sociales, y adaptarse a la actualidad de los hablantes. Los mercaderes de la lengua la ven como instrumento político capaz de modificar conductas, con fines demagógicos para lograr consecuentes seguidores. Otros saben que la manipulación mueve a las personas a realizar actos no previstos, como por ejemplo impulsan a leer o a comprar determinados artículos. Sólo deseamos que los lectores sean conscientes del poder de la lengua y de que hoy es importante refutar a quienes se oponen a un lenguaje inclusivo. La revolución lingüística no es sólo teórica sino una obligación en el uso del lenguaje ordinario.

Mabel Martínez

DNI 6.651.995

El aluvión humano de calle Santa Fe

Hace unos días, en San Lorenzo y San Martín, una joven muy educada me entregó un folleto sobre “Nuevos corredores de transporte urbano en calles Santa Fe y San Juan”, bajo el título: Area histórica. Un plan para “disfrutar del centro de la ciudad”, donde aparece en el texto: “renovar el espacio público, potenciar su perfil comercial, fomentar la circulación de peatones y los espacios de encuentro, promover la movilidad sustentable, preservar el patrimonio urbano, histórico y arquitectónico y generar espacios seguros”. Siento decirles que están haciendo exactamente lo contrario. La calle Santa Fe se ha convertido en un aluvión humano donde la gente, los habitantes de ésta, mi querida ciudad, nos aglomeramos en las horas pico ocupando más de un cuarto de cuadra para esperar los ómnibus que nos llevarán a nuestros lugares de trabajo u hogares. El angostamiento de la calle Entre Ríos ha provocado que, por ejemplo, dos ambulancias, que transitaban en forma urgente, no pudiesen pasar en la esquina de Santa Fe y Entre Ríos, en horas del mediodía, el jueves 2 del corriente. Sumado a las inhumanas colas de jubilados que esperan de pie cobrar sus haberes en los bancos de la zona y que muchas veces ocupan toda la cuadra. Leo azorada que “las líneas 102, 133, 142 y 145 que circulaban por calle Rioja, pasan a hacerlo de forma definitiva por el corredor Santa Fe, mientras que las líneas 123, 130, 138 y 139 lo hacen por San Juan, y agregan luego “esta propuesta prevé una circulación más ordenada y coordinada, con una oferta mayor y más previsible; con espacios de ascenso y descenso de pasajeros más amplios y con más información disponible para los usuarios”. La circulación es mucho más complicada y riesgosa y estos espacios están cada vez más congestionados. Mientras, al despertar cada nuevo día, nos seguimos topando con imprevistos cortes que nos obligan a transformar nuestro periplo cotidiano en una desorientada maratón. Sé que estos son solamente algunos de los innumerables ejemplos de nuestro diario vivir: baches, desvíos, arreglos que nunca terminan o reiteradamente se rehacen y no corresponden a lo que todos, pienso, aspiramos: una mejor calidad de vida. Apelo al sentido común de aquellos de los cuales dependen estas decisiones y a lo que nosotros, estimo, aguardamos con expectativa: vivir con dignidad.

Magdalena Aliau

DNI 6.684.825


N. de la R: Desde el 1º de marzo pasado, varias líneas del Transporte Urbano de Pasajeros cambiaron sus recorridos en la zona céntrica de la ciudad.

Manuel Belgrano y la bandera argentina

María Catalina Echevarría de Vidal confeccionó la primera bandera argentina que se enarboló en Rosario. Supervisada por Manuel Belgrano, María Catalina, hija de inmigrantes vascos, hermana del doctor Vicente Anastasio Echevarría, compró telas, unió los retazos celeste y blanco, y agregó hilos dorados a la terminación, una tarea artesanal que demandó varios días y necesitó la asistencia de dos vecinas. El presbítero Julián Navarro, párroco, cargo designado por el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires el 27 de enero de 1809, quien bendijo la primera bandera argentina, además fue maestro de Primeras Letras en la sala adyacente a la antigua capilla del “Pago de los Arroyos”, como se llamó primitivamente la ciudad de Rosario y no se descarta que haya invitado a sus alumnos al acto. Cosme Maciel, fue invitado por Manuel Belgrano para enarbolar la bandera. Este ciudadano era la máxima autoridad civil presente, experto en construcción de embarcaciones fluviales, era oriundo de Santa Fe. Nació el 1º de noviembre de 1784, hijo del alcalde de aquella ciudad, Domingo Maciel, y de su esposa doña María López Pintado. Luego, Belgrano, a las seis de la tarde del 27 de febrero de 1812, junto al Río Paraná, tras una breve arenga ante “este símbolo de unión y libertad”, pidió fidelidad y la hizo jurar frente al Ejército y pueblo al grito de ¡Viva la Patria! Belgrano, también fue el creador de numerosas escuelas primarias, secundarias, técnicas, terciarias, y confeccionó su reglamento. Estas personas forman parte de la historia argentina y merecen nuestro reconocimiento.

Luis Angel Maggi

La misma amenaza de siempre

Tras la caída de la Unión Soviética en 1992, pocos años después, abrazando nuevas banderas y reinventando su discurso, el hoy llamado neocomunismo o progresismo cultural, pasó a dominar la mentalidad occidental. Los viejos principios socialistas de lucha de clases, materialismo dialéctico, revolución proletaria o violencia guerrillera, ahora fueron reemplazados por una rara ingesta intelectual promotora del “indigenismo ecológico”, el “derecho-humanismo” selectivo, el “garantismo jurídico” y por sobre todas las cosas, por aquello que se denomina como “ideología de genero”, suerte de porno marxismo de tinte pan sexual, impulsor del feminismo radical, el homosexualismo ideológico, la pedofilia como “alternativa”, el aborto como “libre disposición del cuerpo” y todo tipo de hábitos autodestructivos como forma de rebelión ante la “tradición hetero-capitalista” de Occidente. Toda esta ensalada vanguardista se escuda bajo lemas de apariencia noble, tales como el “igualitarismo”, la “inclusión”, la “diversidad” o los “derechos de las minorías”, verdaderas caretas de la ideología de genero, cuyo contenido constituye la prioridad militante en esta izquierda desarmada que resolvió canalizar su odio por medio de grupos marginales o conflictivos que ella captura y adoctrina para sí, con el fin de vehiculizarlos de manera funcional a su causa, y de esta forma dominar la academia, hegemonizar la literatura, monopolizar las artes, manipular los modos del habla, modificar hábitos e influir en los medios de comunicación. Esta es una época de ideología de género o subversión cultural, de “dogmas” de un progresismo revolucionario que arrasa buscando destruir la cultura vigente para, sobre sus escombros, reproducir aquel “paraíso” que por error o subestimación muchos dieron por muerto y hoy representa una grave amenaza.

DNI 11.270.762

El boleto aumenta, la frecuencia nunca

Hace años los vecinos de Fisherton R sufrimos problemas con el transporte. La frecuencia es un desastre, siempre salir con horas de anticipación para llegar a horario a algún lugar, y ni hablar de los fines de semana o feriados. Todo empeoró cuando el recorrido se extendió de Funes a zona sur, y pareciera que la cantidad de coches siguió siendo la misma. Tenemos que tolerar que no te paren o que no entren al barrio y sigan directamente por la ruta, y ahí tener que esperar y esperar. Ahora, tras el accidente de Monticas todo empeoró, se está haciendo imposible salir de Fisherton R en el 133 Negra. Los coches vienen desde Funes llevando más del límite de pasajeros, no hay lugar ni para un alfiler, y ahí quedamos todos los vecinos de Fisherton R varados una vez más esperando tener mejor suerte en el próximo coche. Somos el único barrio que sólo entra una línea de colectivo. Exigimos más coches o que entre alguna otra línea, por ejemplo que el 116 extienda su recorrido que finaliza a pocas cuadras, pero se nos hace imposible ir hasta el punto de partida de esa línea, por el peligro de inseguridad que representa. Que alguien nos escuche y nos dé una solución, mientras tanto lo único que se plantea y discute es el aumento del boleto. Gracias por hacer público este reclamo.

Julieta Delgado

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