Cartas de lectores
Viernes 16 de Diciembre de 2016

El teatro independiente

Me gusta el teatro y soy asidua concurrente a las salas. Cuando era estudiante, veía muchas de las producciones realizadas en nuestra ciudad y admiraba a los actores por su perseverancia y dedicación. Tenía compañeros que se preparaban intensamente para la actuación. Luego, cuando fui docente en la carrera de Letras, también me pasó lo mismo: muchos alumnos estudiaban y hacían teatro. Seguía siendo espectadora, pero me dejaba, en muchos momentos, influenciar por "lo reconocido" y asistía a ver los espectáculos que nos mandaban desde la ciudad capital; o bien viajaba a Buenos Aires al teatro San Martín para ver obras como "El círculo de tiza caucasiano", de Bertolt Brecht; "Las troyanas", de Eurípides; "Galileo Galilei", también de Brecht. Recuerdo otras como "Yerma", pero en El Círculo, con la catalana Nuria Espert y "Las brujas de Salem". Por supuesto que tuve la suerte de ver a los grandes como Alfredo Alcón, Norma Leandro, a quienes un buen número de actores rosarinos no tienen nada que envidiarles. Ahora, también (alguna vez) soy partícipe de obras porteñas que me impactan, pero trato de ser muy selectiva ante aquello que nos quieren vender. Y hace unos meses, en el Astengo, me encontré con un excelente actor como Rodrigo de la Serna en "El farmer", como asimismo me emocioné con "Parque Lezama", con actores de la talla de Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Nunca abandoné al teatro rosarino, pero no podía disfrutarlo como antes por diversas cuestiones. Y en 2016 lo redescubrí y presencié gran parte de las obras. Fue un reencuentro con el talento de aquí. Nuestro teatro independiente es increíble por la calidad de las propuestas de los directores, guionistas y actores. Destaco, fundamentalmente, obras como "Cita a ciegas", "Alicia Moreau. Sueños tardíos", "Julius" y muchísimas más. Los directores como Walter Operto (también guionista) y Rubén Pagura muestran su capacidad y madurez al poner en escena obras de gran valía, con guiones sobresalientes. Actores extraordinarios que movilizan al espectador como todo el elenco de la obra, en la que se rindió homenaje a Borges ("Cita a ciegas"); como Gloria Piñero, una actriz con mucha fuerza, dúctil, muy profesional y de excelencia, que interpretó magistralmente a Alicia Moreau conmoviendo al público; a Pagura como un actor muy formado y de gran trayectoria que apela a un teatro distinto. No se puede olvidar a los buenos técnicos que colaboran y son muy importantes para que el hecho teatral se convierta en un éxito. Ha sido una experiencia única y maravillosa, y es casi una obligación resaltarlo porque los rosarinos siempre miramos hacia afuera sin considerar lo que somos capaces de generar desde este espacio geográfico y respetarlo. Debemos rescatar y difundir al teatro rosarino que está en uno de sus mejores momentos. Los medios de nuestra ciudad muy pocas veces se ocupan de criticar y recomendar las obras. Sin embargo, el gusto y la exigencia del público local fueron reconocidos tanto por los críticos como por los artistas y con razón nos autocalificamos "teatreros". ¿Estamos perdiendo esta condición? Claro, la publicidad incide para que permanentemente optemos por las "exitosas" de la Capital, con entradas a precios elevados. En cambio, en nuestros teatros se ofrecen entradas accesibles para todos; hay salas muy adecuadas, obras con formatos distintos, actores de gran nivel, textos muy agudos y variedad para todos los gustos. Reúnen todo lo que buscamos cuando nos decidimos a ver buen teatro. Invito a concurrir a las salas y privilegiar a sus hacedores por el esfuerzo, la valentía, la vocación, el profesionalismo y el empeño en defender el arte, que siempre implica un compromiso social. ¡Festejemos y felicitemos al teatro independiente de Rosario!

Mabel Martínez

DNI 6.651995

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