Cartas de lectores
Martes 07 de Febrero de 2017

El sexo, la virginidad y la Iglesia

Impactada por la noticia de la monja que dijo que María no era virgen, empecé a cuestionarme si realmente a los niños no los traen las cigüeñas. Consultada ella (Lucía Caram), dijo que era virgen. Y pobrecita, qué otra cosa le quedaba decir con una Iglesia que la censuró, la obligó a retractarse de decir esa verdad, simplemente porque el Concilio de Constantinopla (5 de mayo y el 2 de junio de 553) lo dejó sentado. ¿En qué año estamos? Es cierto lo que dice la monja: "la Iglesia durante mucho tiempo consideró el sexo sucio y oculto" (paradójicamente los curas pedófilos tienen sexo sucio y oculto). Estas incongruencias entre los que ellos llaman "verdades del Concilio del año 553" hasta la evolución o involución en algunos casos de la vida sexual, plantea a la Iglesia que si no se aggiorna los bancos seguirán vacíos como lo describe perfectamente la monja Lucía Caram. Cuestionó: "¿Por qué nos hemos dedicado durante tanto tiempo a condenar el tema del sexo? Lo más condenable es el tema de la Justicia, cómo se rigen las relaciones de dominio sobre el otro". Excelente conclusión a la que yo agrego: esto salió de los labios y corazón de una mujer creyente, que inmediatamente fue censurada por una jerarquía eclesiástica a la que no puede acceder ninguna mujer.

Silvia Buonamico

N. de la R: La monja argentina Lucía Caram puso en duda la virginidad de María y desató una polémica en España. La religiosa afirmó en un programa de televisión que María no fue virgen, tras lo que fue desautorizada por el Obispado al que pertenece su congregación dominica.

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