Cartas de lectores
Jueves 02 de Febrero de 2017

El muro del oprobio

Recientemente el flamante presidente de los EEUU dispuso el levantamiento de un muro que lo separe de México. Repasando la historia observamos que Texas fue anexada a la monstruosa ave de rapiña del Norte, después del conflicto armado entre 1846-1848 como trofeo de guerra, resultando así una impúdica apropiación de buena parte de territorio mexicano. Un espurio arreglo que consistía en el compromiso de 1850, por el cual el país depredador condonaba una deuda de 10 millones de dólares que México tenía pendiente. A río revuelto, el que dispone se queda con la mejor parte. A lo largo de la historia, el grupo de países no compatibles con la idiosincrasia del Primer Mundo jamás se ocuparon de los de América del centro, en su gran mayoría (incluso el nuestro). Hoy EEUU no permite el ingreso de los rebelados de México, más allá de que existen cientos de miles indocumentados. Convengamos además que como ocurre en la Argentina, la reciente siembra de paraguayos, bolivianos y peruanos, por cuestiones eminentemente políticas, léase compra de votos, sin dudas, ha permitido el ingreso de delincuentes como dijo el senador Pichetto. Salvo el caso de gente trabajadora que a la postre terminan siendo esclavos, ¿de quienes se proveen los emprendedores de La Saladita? Salvando las distancias, muchos mexicanos y gente de color, por referencias de quienes estuvieron viviendo allá, son verdaderamente agresivos y gente de baja estofa. No es novedad que los centroamericanos necesitan, como los africanos, llevar a cabo una calidad de vida que se hermane con la solidaridad, salud, educación, vivienda digna, en suma la que corresponde a cada ser humano. Simultáneamente y como siempre ocurre con los países más necesitados, por culpa de políticos, inútiles, hipócritas y cínicos, la necesidad de vivir normalmente constituidos, se imponen las expectativas de una buena calidad de vida. Claro si en los países emergentes no hay nada como elemento de expoliación, qué les importa a los expoliadores cómo viven otros. El muro de Berlín, más el muro que divide la clase marroquí con la sahariana, constituyen una infamia ruin y cruel. No olvidemos el ingreso ilegal a Canarias, de cientos de miles de marroquíes en unas endebles lanchas elementales (pateras o cayucos) y como consecuencia de ello, las olas, el frío nocturno del que no perdona, el océano Atlántico, acaba con la mitad de ellos. Ahora se agrega el éxodo de los sirios. Creo que el Apocalipsis se viene haciendo presente desde tiempo inmemorial, ¿se puede dudar? Pero cada año que comienza, cada presidente que asume en un país, nos hace ilusionar con un cambio. Mentiras, como dice la letra del tango con ese título. La experiencia no resiste el menor análisis. Es evidente que la estabilidad mundial está en riesgo de muerte, según lo admite el ex premier ruso Mijaíl Gorvachov. Sin embargo este descarado obvia la utilización en Siria de armamento (90 modelos) nuevos en prueba, con los resultados ya conocidos. Es probable que los EEUU estén haciendo lo propio. Aboguemos a que se constituya en realidad aquella premisa del Mesías: "amad primero a Dios y luego al prójimo más que a ti mismo". Lástima grande que los que se arrogan el derecho de ser vicarios de aquél, no predican con el ejemplo y sus homilías lamentablemente están vacías de contenido. No se corrige así al ciudadano.

Oscar H. Rodríguez

DNI 6.004.403.

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