Cartas de lectores
Martes 07 de Febrero de 2017

El difícil oficio de ser tachero

El trabajo de chofer de taxi es uno de los más sacrificados de la actualidad, porque implica un considerable nivel de estrés. Por empezar, es blanco permanente de la delincuencia, sobre todo en horarios nocturnos. Además, el hecho de transitar por esta ciudad, ya se considera una exigencia en sí, sumado a la presión a la que es sometido debido a la explotación de su empleador, cuya economía (y la del chofer) los obliga cumplir, 12 horas de trabajo; pero en los papeles está inscripto por ocho horas con suerte, y en los peores casos, por cuatro. Aparece otro factor que consiste en manejar una unidad que muchas veces no reúne las condiciones aptas para circular, dejándolo varado en ocasiones en medio de la noche, mientras su empleador le asegura que el vehículo es una "joyita". Ustedes dirán que tienen un sindicato que los apoya. El señor sindicalista, que mantiene suculentos acuerdos con el Municipio, se pavonea en sitios top con su anillo de oro y su prominente vientre, fumando distendidamente; después se dirigirá a su auto de alta gama y se perderá en la noche rosarina, en el mismo horario en que tal vez pierde la vida un tachero al que supuestamente protege los derechos. Ni hablar de los funcionarios (municipales y provinciales) que se ocupan sistemáticamente de controlar y multar, y que son parte del negocio, propietarios de importante número de unidades (no sé si cumplen con las normas que exigen). Sé que mis observaciones no cambian nada, pero por favor, dejen de mentir. No ofendan la inteligencia del pueblo.

Nora Echeverría

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