Cartas de lectores
Lunes 11 de Septiembre de 2017

Democracia versus anarquía

Parece que la idea revolucionaria armada de los 70 no nos dejó nada en limpio a la hora de pensar y analizar filosóficamente. Pero nos dejó tragos amargos, muerte, desapariciones y ninguna postura clara de para qué sirvió. Pero el reclamo de la sociedad por vivir en democracia, nos desvelaba. Ya en 1983 con toda la política preparada y una sociedad llena de jóvenes que bregaban por su primer voto, llegó ese esperado 10 de diciembre, donde parecía que la Nación renacía de entre las cenizas. Pero, sin embargo, nada o casi nada ha cambiado. Después de 34 años de vivir las tristes dolencias que esta misma democracia nos fue envolviendo en desazones, tristezas, caminos errados, malas conducciones y otros dolores de cabeza que se fueron instalando en nuestra sociedad, que está cada vez más convulsionada y desprotegida. Quienes tienen la responsabilidad, la función y la obligación de llevarnos por un camino donde lleguemos a tener el país que nos merecemos están en las disputas electoralistas donde tienen la discapacidad mental de llegar a tal punto de tirarse con los muertos del pasado y los desaparecidos de hoy. Aquellos que estamos al pie del cañón, aquellos que trabajamos, aquellos que decidimos estar en esta tierra que nuestros antepasados la hicieron rica y noble, no nos merecemos que dirigentes inescrupulosos hagan de todo esto una guerra casi personal, donde los ciudadanos somos el pertrecho de conquista. Son ellos los que nos están llevando por el camino equivocado, donde la masa se mueve por lo que escucha y ve en el "pan y circo". Hoy la democracia instalada no se ve firme, ya que los poderes siempre tienden fácilmente a dejar de ser independientes y esto es lo que nos hace débiles. El Poder Legislativo lo hace a su conveniencia, el Judicial no aparece a la hora de hacer justicia, y el Ejecutivo, abarrotado de errores, carece del poder que debería tener como tal. Nada de todo esto es casual, pero parece que no aprendemos de nuestras duras experiencias, sólo nos importa el hoy, que fue los que nos vendieron esos mismos políticos derrochadores de esa mentira de que todo va a mejorar y nada hicieron o hacen, por cierto. Hoy hay marchas, cortes, piquetes y no sé qué cantidad de tumultos movilizadores de esa masa que fácilmente se maneja desde el poder, de unos y de otros, pero lo que está en juego ya ha superado el lugar a ocupar. Desde mi óptica personal, mucho no hemos cambiado, poco hemos hecho para elegir a quienes despunten la luz a seguir para un futuro mejor, nos seguimos equivocando. Eso sí, después no le echemos la culpa a otros acontecimientos, no busquemos excusas. El perfil anárquico no está lejos y la democracia está triste. Debemos darle un cambio de rumbo desde nuestros lugares y defender por orgullo aquello que nuestros mayores nos dejaron con respeto y valores que tanto se han perdido. Nos merecemos una Nación sana, con una sociedad inteligente que tenga la capacidad de bregar por un mejor futuro.

Guillermo Ferreyra

DNI 13.588.802

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