Cartas de lectores
Miércoles 05 de Abril de 2017

A la directora del Pami Rosario

Señora, yo la invito a que por unos minutos deje su sillón y su despacho y vea con sus propios ojos la atención que estamos recibiendo los jubilados/afiliados de Pami en el Sanatorio Ipam.

Señora, yo la invito a que por unos minutos deje su sillón y su despacho y vea con sus propios ojos la atención que estamos recibiendo los jubilados/afiliados de Pami en el Sanatorio Ipam. Nos han trasladado la atención a un lugar extremadamente chico, tanto para turnos como para que nos vea un especialista. Y la invito a que vea la sala de recepción, con capacidad de 40 sillas, con personas discapacitadas esperando en la vereda, con bastones, trípodes y sillas de ruedas. Yo la invito a que piense qué va a pasar en temporada invernal o días de lluvia y que piense en el ahora con altas temperaturas esperando en la calle al rayo del sol, ya que aparte de no haber lugar adentro hay sólo dos ventiladores. Yo la invito a que vea los cinco sillones para los dos consultorios que no dan abasto para cuatro médicos que atienden en el local de planta baja, abarrotados con personas con dificultad de traslado. Yo la invito a que vea la pequeña oficina de dos por dos en la que meten como a animales a cuatro personas (o más, si van con un familiar), porque hay cuatro puestos de atención encimados unos con otros, pegados, que hasta nos hacen sentar de costado. Yo la invito a que sea más humana. El jubilado mansamente acepta su derrotero, y muchos se quedan de brazos cruzados "porque total no tienen nada que hacer y pueden esperar", y en esto va la crítica a empleados y directivos del Ipam, y los familiares, que los dejan como objetos en dicho nosocomio (y en otros tantos) con un celular que a veces ni saben usar para que les avisen cuándo los vienen a retirar, tal cuál paquetes inservibles. Yo la invito a que exija a Sanatorio Ipam y al resto de los efectores contratados se nos dé una atención digna, la correspondiente contención desde el momento que ingresamos, no se pueden seguir con esperas de dos horas para turnos, dos meses para atención de especialistas. No puede ser que los médicos de cabecera estén nada más que para dar recetas. Yo la invito a que mejore el sistema de atención en la delegación, sectores y empleados que empiezan a atender una hora después del horario de apertura, demoras recurrentes, largas colas y esperas. La felicito por haber querido ampliar el horario y lamento el rechazo de los gremios, sabiendo la deficiente atención al afiliado. Yo la invito a debatir qué queremos para nuestra obra social, con reuniones periódicas, en horarios y lugares accesibles para todos, para ver cómo salimos de esta coyuntura. Digo todos, usted, gremios, jubilados, familiares y medios de comunicación, como también las autoridades municipales y provinciales. Saludos cordiales.

Gustavo Alejandro Lowden

DNI: 13.308.616

Salí a pedir que vuelva la democracia
Como vieja docente que experimento por vivencias y enseñanzas a mis alumnos sobre el valor de la democracia, y habiendo vivido en muchos años y por distintos gobiernos la ausencia de la misma, quise salir a pedir que vuelva la democracia al país y que se respete la mayoría. Que la democracia se sienta en las actitudes de quienes gobiernan, jueces, políticos, vecinos. Que nos respetemos uno con otros para que nuestro país sea una república verdadera. Y vaya sorpresa, nunca me imaginé encontrar tanta gente de fiesta. Todos con banderas, escarapelas, carteles que decían sólo defendamos la democracia. Nada que ofendiera, grupos de familias juntos, sin grietas, sin mascaras ni carteles que separaran por alguna frase ofensiva. Y me limité a mirar, sacar fotos y aplaudir cada vez que algún auto pasaba y tocaba bocina. Una verdadera fiesta patria, con banderas que nos guiaban hacia el deseo de tener la democracia que se había perdido, por error, por permitirlo o bien porque no nos importaba. Hoy, a mis casi 80 años, agradezco a mis hermanos argentinos haber salido a pedir por nuestros derechos, por sus obligaciones y por un respeto y amor a esta Argentina que venía siendo manchada por actitudes de quien no sentía la patria como la sentí y la sintieron todos los que salimos con una celeste y blanca a las calles en distintos lugares del país. Gracias hermanos argentinos.
Martha Chimento
La Sala, un verdadero milagro
Rubén Blades en su emblemático tema musical "Pedro Navaja" nos canturrea: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios". Y la verdad es que no le erra un ápice. A mis "juveniles" 58 años no me deja de sorprender la conducta humana. Y nada más humano que el error. Error por acción o bien por omisión, pero error al fin. El Papa Francisco es un ser humano. Quizá demasiado humano para el gusto de muchos, y como tal, es pasible de cometer errores. Es el líder religioso del mundo católico, y a la vez, es un jefe de estado, el Vaticano. Su accionar deambula entre esa mixtura del mundo espiritual y del mundo terrenal. A veces actúa siendo más Papa, y otras veces siendo más jefe de estado. Todos los católicos sabemos que la base de nuestra religión es precisamente el perdón. El perdón movido por el sincero arrepentimiento del pecador, cualquiera haya sido su falta ante los ojos de Dios. Pero no olvidemos las palabras de Jesús cuando defendió a la prostituta que todos querían lapidar, impetrando con dureza a los ocasionales "justicieros": "El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra". Luego, dirigiéndose a la mujer pública le dijo: "Vete y no peques más". Cuando la Conferencia Episcopal Argentina clama por la liberación de Milagro Sala; cuando el Papa Francisco le envía a la líder piquetera jujeña su segundo rosario bendecido a la cárcel donde se encuentra detenida por los delitos cometidos; cuando los medios televisivos muestran filmaciones del retiro de sacas repletas de dinero de una entidad bancaria por parte de militantes de la Túpac Amaru, me asaltan ciertos interrogantes: ¿Milagro Sala estará arrepentida? ¿El Papa Francisco actúa en este caso particular como siervo de Dios o como jefe de estado? ¿La Conferencia Episcopal Argentina está al tanto de todos los delitos cometidos por Milagro Sala, los cuales motivaron su detención? ¿Es redituable, políticamente hablando, el caso Milagro Sala? Yo tengo mis propias respuestas a estos interrogantes que no es necesario expresar y que de seguro cada lector podrá ya intuir. Lo que sí puedo llegar a afirmar, sin temor a equivocarme, es que a esta altura de los acontecimientos, la Sala es un verdadero Milagro.
Jorge Enrique Yunes
Las ambiciones del actual gobierno
Cada día que pasa estoy más convencido de que todas las actitudes del actual gobierno son para favorecer sólo a los que poseen mayor poder adquisitivo, amigos, corporaciones, grupos económicos. Dejando totalmente de lado aquello que pueda beneficiar a los que menos tienen. El camino que ha emprendido este ejecutivo es idéntico a los de la dictadura 1976-1983 y el de Carlos Menem; es que nos olvidamos lo que padeció el pueblo en esas tristes épocas, somos los argentinos los únicos seres humanos que tropezamos dos veces con la misma piedra, el cinismo e hipocresía que emplean todos los componentes del PRO, no tiene parangón. La deuda del Banco Central es mayor que las reservas, el cierre de la deuda bruta argentina al finalizar 2016, datos del Indec, 192.462 millones de dólares. ¿ Qué es lo que ven algunos compatriotas? Se imaginan si hubiera sido la ex presidenta a la que le descubrieran cuentas en paraísos fiscales, o algunos de los 214 casos de proceso, o los contrabandos, espías telefónicos, la condonación o estatización de la enormes deudas que tenia el grupo Macri. No es muy difícil ver que cuando se le termine el mandato, al final seremos los habitantes de este querido suelo los que nos tendremos que hacer cargo del enorme déficit que dejarán, de todo este gran zafarrancho que están produciendo con el apoyo de los medios más poderosos, un sector del poder judicial, políticos y dirigentes obreros. No nos equivoquemos en el próximo acto eleccionario, no se dejen embaucar y vean la realidad, no seamos instrumentos de la ambición de quienes hoy nos gobiernan, que lo único que harán es seguir con su meta; la de llevarse todo lo que puedan para incrementar sus arcas personales sin importarle en lo más mínimo lo que le pueda suceder al país y por ende al pueblo.
Néstor Cáceres
DNI: 6.072.916
El dilema de volver o no volver
De algunas cosas no se vuelve, de las traiciones, de los genocidios o de la vejez. Podemos mirar el pasado con nostalgia pero sin olvidar que ésta suele implicar distorsiones subjetivas; de todos modos la memoria y el análisis de lo que pasó sirve como alerta para el futuro. Volver arrepentido no restaura lo irremediable. Del exilio se puede volver, con el entusiasmo intacto pero nunca con la misma realidad. Vemos ejemplos en la política, donde nadie se jubila y muchos sueñan con regresar aun existiendo contextos diferentes. Algunos artistas también buscan los aplausos del pasado pero encuentran silencios que hieren. ¿Conviene o no volver? Violeta Parra quería "volver a los 17", yo a mi primer amor. Imposible e innecesario. MacArthur prometió "volveremos" pero la bomba de Hiroshima le dijo "ahora no hace falta". La vuelta de Perón, "con la frente marchita", es conocida, los años frustraron sus anhelos. Neruda, cuando escapaba de Chile, soñaba con la vuelta convencido de sus ideas, "los caminos están hechos para volver" escribió y como sabemos volvió a Chile pero sin haber podido evitar el horror de aquella dictadura. De este lado, San Martín, aunque intentó volver, al encontrar un caos social se resignó a morir lejos de la patria. Si en el pasado nos fue relativamente bien, es humano y comprensible que intentemos una segunda oportunidad aunque el refrán nos diga "nunca segundas vueltas fueron buenas". Si el resultado ha sido regular, también se entiende que volvamos a intentarlo. Si la historia es de fracaso, la vuelta será dura "Vuelvo vencido a la casita de mis viejos". En tiempos de elecciones solemos escuchar: "Esta vez aprendimos sobre la calaña de la oposición y no cometeremos los mismos errores". Con cuidado muchachos, habría que pensarlo. Algunos no se animan al regreso y reculan para esquivar el bulto. Para finalizar,mi esperanza humilde es que vuelvan sólo algunos, como Don José o Don Manuel; o aquellos que puedan poner los pies en sus huellas.
Omar Pérez Cantón

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