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Sábado 29 de Agosto de 2015

Cartas de amor, una buena excusa para invitar a leer y escribir en clase

Una experiencia que protagonizaron los chicos y chicas de la Escuela Nicasio Oroño. La volcaron en un libro.

“Querido Maxi: No sé cómo decirte que te quiero mucho pero no puedo sacarte de mi mente, mi amor. /Cuando te veo me siento feliz pero a veces sos un poco mentiroso, pero igual te vi con mejor amiga a los besos, pero siempre te voy a amar con todo mi alma. Que te vaya bien en tu viaje y que consigas una chica que te ame como yo. La Ceci”. La carta la escribió Cecilia, una de las alumnas que el año pasado terminó la primaria en la Escuela Nº 661 Nicasio Oroño. Al igual que sus compañeros de grado se entusiasmó escuchando misivas de amor para luego animarse a escribir las propias. La experiencia resultó tan valiosa que la directora de la escuela y quien piloteó la idea, Elena Rigatuso, la recopiló en un libro:”Una propuesta pedagógica para trabajar la carta con chicos sensacionales” (Tékhne).

   Elena tiene en mano uno de los pocos ejemplares que le quedan del libro presentado el año pasado. Cuenta que se le agotaron en el VI Congreso Pedagógico que organizó Amsafé a fines de agosto. Su trabajo fue compartido con otras decenas de proyectos que llevaron los maestros a ese encuentro. Confiesa que salió gratificada de poder compartir saberes con sus pares. La idea original no era hacer un libro. Eso llegó después. “Quería hacer un ejercicio evaluativo con los chicos que terminaban 7º grado, saber cómo salían preparados de nuestra escuela para integrarse a la media, y con el tiempo suficiente para intervenir”, repasa la directora de la primaria de Juan José Paso y Alvarez Jonte, que atiende a la población de la villa la Travesía. Los protagonistas de esta idea son chicos y chicas de entre 13 y 17 años.

   Elena encabezó esta tarea evaluativa, lo hizo como directora y apoyada en las maestras de lengua Marisa, Sol, Dámaris y también en Horacio, el profesor de tecnología. Dice que desde sus inicios en la docencia —hace casi 40 años y ya apunto de jubilarse— siempre tuvo claro que su vocación pasaba por estar al frente de una escuela, de su proyecto educativo. Diez años permaneció frente al grado, poco más de 28 en el cargo directivo, quien también es una reconocida militante gremial de Amsafé, “defensora de la escuela pública y de su rol social”, tal como se define.

   Para emprender la evaluación se decidió por un clásico de la currícula escolar: la carta. “Soy freiriana a muerte, pienso que no hay aprendizaje si no hay comunicación y no hay comunicación si no hay sentido”, argumenta sobre por qué privilegió este recurso y agrega: “Además, a qué adolescente que está todo el tiempo escuchando cumbias de amor desgarrante no les van a gustar”. Y como se trataba de leer y escribir, comenzó leyéndoles en voz alta cartas famosas. “Les leí Cartas Familiares de Miguel Cané, que les escribía a su madre; una de Enrique VIII muy encendida que dedicaba a Ana Bolena a quien mandó a decapitar y otra de un amor no correspondido de Saint-Exupéry. También una de Neruda donde le dice a su amada «no seas perra»”. El contenido de esas lecturas impactaron en los chicos, “más porque fueron leídas por la directora”, reconoce.

   También se propusieron otras más formales, donde eran invitados a ejercitarse en el pedido de un empleo. Pero las que tuvieron mayor éxito fueron sin dudas las de amor. La motivación fue tomar la voz de una adolescente varón y otra mujer, a quienes ellos debían responderles. “No sólo nos divertimos mucho, sino también fue valioso descubrir que si bien el mensaje original era el mismo para todos, cada uno escribió algo diferente, las cartas eran distintas”. A través de las redes sociales, una colega la empujó a animarse al libro. Así pasó más tarde. Una ayuda económica para imprimirlo la dio la escritora Clara Rebotaro y otra en la edición, la ex supervisora Amanda Boses. “Corregidas las cartas y sin el apoyo del gobierno se hizo el libro”, apunta Elena, quien es también licenciada en filosofía (UNR).

   La Nicasio Oroño dispone de un carrito informático que incluye netbooks. Máquinas que se usaron para pasar las cartas y transitar otros aprendizajes: revisar lo escrito y aprender a usar los programas procesadores de textos. Es entonces cuando la directora toma las fotos de sus alumnos y sobre cada una repasa sus logros, sus dificultades.

    El libro fue presentado en la graduación del año pasado. Cada uno de los chicos se llevó un ejemplar. “Eso fue todo, la vieja receta de leer y escribir, de hacerlo con pasión, con continuidad”, sintetiza Elena sobre esta experiencia con cartas de amor en el salón de clases.

Los autores “sensacionales”

Los autores del libro son Ivana Agüero, Ruth Arce, Jorge Ayala, Ayelén Báez, Lisandro Blanco, Ivana Ciriaco, Alexis Cisneros, Daniel Corbanese, Cecilia Delgado, Enzo Díaz, Alexis Encina, Marlen Giménez, Exequiel Gómez, Joel Gómez, Yuliana Gómez, Oscar Gutiérrez, Brian Ibarra, Maribel Medina, Jonatan Peralta, Jonatan Petrulla, Rocío Pintos, Cecilia Ramírez, Erika Rodríguez, Octavio Salteño, Luis Soria, Carolina Undiner, Esteban Vallejos, Kevin Velázquez, Luna Velázquez, Aley Vivas y la directora Elena Rigatuso.

   El libro “Una propuesta pedagógica para trabajar la carta con chicos sensacionales” tiene varias dedicatorias “A la escuela, a nuestras familias, a nuestros amigos y compañeros, a nuestros novios”. Todas acordadas entre los chicos y la directora. El texto fue editado por Tékhne.

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