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Domingo 09 de Marzo de 2008

Capturar instantes

¿Quién no se acuerda de las instantáneas de Polaroid, de esa emoción de descubrir que un momento de nuestras vidas se había inmortalizado en apenas unos segundos? Aquella excitación de presenciar aquel papel negro cuando se convertía mágicamente en una imagen quedó sepultada...

¿Quién no se acuerda de las instantáneas de Polaroid, de esa emoción de descubrir que un momento de nuestras vidas se había inmortalizado en apenas unos segundos? Aquella excitación de presenciar aquel papel negro cuando se convertía mágicamente en una imagen quedó sepultada con la llegada de las cámaras fotográficas digitales, tanto es así que Polaroid anunció que dejará de fabricar esas míticas cámaras.

Con una deuda que ronda los mil millones de dólares, la empresa terminó por confirmar lo que todos suponíamos: las cámaras digitales son cada vez más potentes y menos costosas, y el viejo rollo de 36 quedará sólo para los más nostálgicos.

Ahora la batalla es por los MP, los famosos megapíxeles. La mayoría de los usuarios cree que, a mayor cantidad de megapíxeles, mejor será el producto final, aunque algunos blogs especializados en fotografía (como Pixelicia y Xatakafoto) aseguran que un laboratorio independiente "demostró que más de 6MP para una compacta produce mayor ruido de imagen".

Esto significa que, en los límitados sensores de imagen de las cámaras compactas, cada píxel recibirá menos luz en la medida en que sea mayor la cantidad de megapíxeles, lo que provocará más ruido en la imagen final. Hablando en criollo, la fotografía obtenida con una cámara compacta de más de 6MP tendrá un granulado casi imperceptible que puede llegar a convertirse en molesto, al menos hasta que la tecnología siga su línea ascendente y continúe evolucionando.

Pero la demanda es ley en el mercado, y las firmas especializadas están lanzadas en la carrera por los megapíxeles. Un buen ejemplo es la Seitz 6×17 Digital, que ofrece nada menos que 160MP. Pero su uso queda limitado a unos pocos: para usarla hay que tener brazos poderosos (el aparato pesa cuatro kilos y medio) y contar con una cuenta bancaria de envidiable porte (cuesta 30.000 euros).

Los nuevos modelos son tan sofisticados como sorprendentes. La Ricoh 500 SE incorpora un sensor para escanear códigos de barra. General Electric planea a fin de año lanzar las primeras cámaras hogareñas con GPS para geoposicionar las imágenes, es decir, las fotos contendrán en el mismo archivo la información que señala en qué lugar exacto fue tomada. Casio ya tiene un prototipo de una cámara que logra 60 tomas por segundo, muy por encima de los 24 fotogramas por segundo del cine.

Olympus asegura que la ingeniería de la Stylus 790 es capaz de resistir una caída de hasta 1,5 metros de altura, y también tiene una cámara digital con un zoom óptico de 20X (y estabilizador de imagen, por supuesto). BenQ anuncia que la X800 es "la cámara más delgada del mundo", con un grosor de apenas 9,8 milímetros, mientras que Misumi ofrece la más pequeña: 4,4 milímetros de diámetro y un centímetro y medio de largo. La i85 de Samsung incluye la función World Tour Guide, con información turística de más de cuatro mil lugares del mundo. La misma marca tiene un modelo que se transforma en un portarretratos digital. Y, para no extrañar la Polaroid, Zink anunció que sacará al mercado un equipo con impresora incorporada, que permitirá tener una copia en papel tan sólo con presionar un botón.

Ya sea con una pocket o con una Cybershot DSC-W300 de Sony (13,6 megapíxeles y una sensibilidad de 6400 ISO), el fin es el mismo: capturar instantes. Y como sigue siendo un negocio rentable para las marcas pioneras, hay garantías de que los equipos hogareños serán más potentes y nuestras fotos tendrán mayor calidad. Aun cuando el sujeto detrás de la cámara apenas sepa cómo apretar un botón.

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