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Viernes 22 de Julio de 2016

¿Cansancio o aburrimiento? Revelan las razones por las que se contagia el bostezo

Hay dos teorías acerca de por qué las personas -y los animales- bostezan varias veces por día.

El bostezo es un proceso de unos seis segundos que sirve para relajar el organismo. Una de las incógnitas que más se produce en torno al bostezo es su contagio.
"La respiración que se lleva a cabo es diafragmática y esto se encarga de activar el sistema nervioso parasimpático -responsable de regular el cuerpo cuando descansamos-", explica indica la psicóloga clínica del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, Soraya Bajat.
Aunque los primeros bostezos se producen antes de nacer, el efecto contagio no empieza hasta los cuatro o cinco años, explican los expertos.
"Esta es también la edad en la que los niños empiezan a ser capaces de atribuir a sí mismos y a otros algunos estados mentales, lo que refuerza la idea de que este fenómeno está ligado a la sociabilidad", escribe el psicólogo Robert Provine en el libro Comportamientos curiosos: Bostezar, reír, tener hipo y más allá.
Asimismo, se ha confirmado que el contagio también tiene lugar en otros mamíferos como los chimpancés y animales domésticos. Además, una investigación de la State University of New York asegura que esta reacción también se produce en periquitos. "Hasta el momento es la primera evidencia sobre el fenómeno en no mamíferos", indica el autor del estudio en un comunicado.
¿Por qué se contagia el bostezo?
1. Por empatía
"Bostezamos más cuando tenemos un vínculo afectivo con la persona que bosteza", manifiesta Bajat. Y, según un estudio publicado en el Royal Society Open Science, las mujeres son más propensas a contagiarse del bostezo porque tienen mayor capacidad empática.
"El contagio del bostezo requiere de diferentes redes neuronales implicadas en el procesamiento de la empatía, incluyendo el giro frontal inferior y otras áreas de neuronas espejo", expresan sus autores.
Tras cinco años de investigación, se llegó a la conclusión de que los individuos que son más susceptibles a su contagio están afectados por un vínculo social y por el género. Las tasas de contagio fueron más bajas entre conocidos que entre amigos y familiares. También fueron más altas en las mujeres.
2. Una forma de comunicación
Otra corriente liga el bostezo a una forma de comunicación desarrollada por los primeros humanos. "Considerando que el bostezo se activa durante momentos bajos de vigilancia, la transmisión social de estos comportamientos se ve reforzada tras las amenazas ambientales", asegura la estudio de la State University of New York .
El líder de la investigación, el Dr. Gordon Gallup, define este efecto como: "el bostezo impulsado por la vista, el oído, la lectura o el pensamiento de otra persona llevándolo a cabo".

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