Celulares y Portátiles
Oído en el teatro: ''Por favor enciendan sus teléfonos móviles''
Los gadgets tendrán su lugar en las salas de teatro o durante los espectáculos después de que por mucho tiempo se le haya pedido a los espectadores que los apaguen.
''Señoras y señores, gracias por concurrir a nuestra sala, les rogamos que enciendan sus celulares para disfrutar de la obra que presentaremos a continuación''. ¿Acaso suena extraña esta frase? Pues sí, claro; ocurre que hasta hace poco se pedía todo lo contrario: Que los espectadores apaguen los dispositivos porque éstos podían interferir durante el transcurso de la función. Ahora no sólo que se podrán usar las tabletas o smartphones sino que además los twitteros tendrán sus propios lugares disponibles.
La tecnología estira su brazo, cada día a nuevas esferas de la vida del ser humano y los espectáculos, operas y teatros no son una excepción. A simple vista, muchas partes funcionan con apoyo técnico, como las luces, transmisiones audiovisuales o sonido simplemente, pero de lo que aquí se habla es qué se puede hacer desde un aparato que entre en la bolso de la dama o el bolsillo del caballero, o más bien que tengamos que sostener en la mano.
En julio del año pasado, el Teatro del Maggio Musicale de Florencia, en Italia, solicitó a los espectadores que enciendan sus móviles antes de empezar la función es que ese día estrenaba la obra ''Il cappello di paglia di Firenze'' de Nino Rota y en esa ocasión se estrenaba además un sistema tecnológico que permitía al público seguir los subtítulos de la opera por medio de sus gadgets.
El software que hace esto posible se llama ''Opera Voice'' y se trata de un sistema que conecta los dispositivos para transmitir textos en tiempo real, además se pueden visualizar discursos, representaciones teatrales, el programa de mano, fotografías, partituras o cualquier información adicional del espectáculo. Esta se transmite por circuito cerrado sin conexión a Internet.
No requiere de una configuración previa puesto que el público lo activa al entrar al teatro en muy pocos pasos. Eso sí, se seguirá pidiendo que activen el modo silencio para que no suenen llamados durante la función, por lo demás los subtítulos aparecerán sobre un fondo negro para que la suma de pantallas encendidas no interfiera en la obra.
La luz de las pantallas es otro problema, ya que con el uso de los equipos portátiles muchas personas no resisten ni un segundo para dejar de twittear lo bien que la están pasando durante una obra de teatro. Si todos pudieran tener sus pantallas encendidas entonces habría más luz en las butacas que en el escenario.
Para solucionar eso, en Estados Unidos se puso en práctica la reserva de asientos para twitteros. Esta modalidad se adoptó en el 2009 y aunque también se les pide que tengan sus equipos en modo silencio, sí se les permite tenerlos encendidos considerando que un comentario en Twitter en tiempo real puede significar un buen método de promoción de un espectáculo.
Cuando surgió la idea en aquel año se habilitaron cien asientos en el Lyric Opera de Kansas, y con el tiempo cada vez se sumaron más teatros. Aunque se abrió esta posibilidad, no se tratan de las mejores ubicaciones, normalmente están al costado o en las últimas filas. Por ahora los tecno-fans tendremos que conformarnos con este permiso para continuar con nuestros dispositivos encendidos aún donde antes no se podía.
Lejos quedó la imagen de los encendedores acompañando una balada durante un recital, ahora son los cientos y cientos de teléfonos móviles con sus pantallas mirando hacia el show los partícipes de convertir la intervención de la tecnología en un verdadero espectáculo.

