Campo
Sábado 16 de Septiembre de 2017

Las fuertes lluvias volvieron a golpear a la principal región productiva

• El meteoro castigó a La Pampa, la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe. Afectaría a 10 millones de hectáreas

Las lluvias del último fin de semana le asestaron un duro golpe a la crisis hídrica que venían registrando vastas regiones productivas. En ese contexto, las pérdidas ocasionadas por las inundaciones que afectan a los campos ubicados en la zona núcleo superarían los 1.000 millones de dólares, con una superficie que podría llegar a 10 millones de hectáreas bajo agua, según las proyecciones formuladas por las entidades agropecuarias.

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, advirtió incluso que "luego de que bajen las aguas no es de extrañar tener pérdidas superiores a las cifras que vienen difundiendo las entidades" y confirmó que "hay casi 5 millones de hectáreas inundadas, lo que permite hablar de pérdidas superiores a los 800 millones de dólares".

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Miguel Etchevehere, corrió la vara y aseguró que la superficie afectada es muy superior, están inundadas cerca de las "10 millones de hectáreas de las más productivas inundadas", dijo y definió la situación como una "catástrofe" .

No obstante remarcó que "ahora, cuando baje el agua, sí hay que hacer las obras porque la Argentina se pierde una gran chance de producir algo que el mundo quiere y que necesita, que son alimentos".

Buryaile el lunes había señalado que se "va avanzando" con las obras necesarias para atemperar el impacto de las abundantes precipitaciones pero también admitió que "nos va a llevar un tiempo".

El funcionario salió a defenderse frente a cualquier cuestionamiento y aseguró que "desde la cartera agraria nacional ya se ejecutó el 46 por ciento del Fondo de Emergencia", que beneficiará a un total de 9.600 productores afectados por las inundaciones y expresó su preocupación por la actual situación que atraviesa el sur bonaerense, la región pampeana y sur de Santa Fe.

Por las características del fenómeno y las zonas afectadas, la afectación es sobre toda la cadena productiva, tanto granaria como ganadera.

Las entidades agropecuarias ya venían realizando un relevamiento de la situación por el exceso de agua en campos y la altura de napas que en algunas regiones impedía el implante del trigo y el maíz. Con estas últimas lluvias la foto es otra.

El presidente de Carbap, Matías de Velazco, dijo que las pérdidas en los campos de las provincias de La Pampa y Buenos Aires ya superan los 1.500 millones de dólares. "Son datos de un informe que hicimos la semana pasada, que no incluyen las últimas lluvias, sólo para Buenos Aires en lo que es cereales, estimamos más de 1.000 millones", dijo el dirigente agropecuario.

"Las lluvias últimas, de entre 110 y 130 milímetros, agravaron la situación que estamos viviendo en las zonas ya inundadas en las provincias de Buenos Aires y La Pampa", señaló De Velazco, quien indicó que "las precipitaciones fueron particularmente intensas en zonas que ya estaban inundadas" por lo que "en el suelo ya no entra más agua".

"Las napas están muy altas y todo lo que llueve queda arriba de la superficie. La situación es bastante complicada. Estábamos mal y ahora estamos peor", describió De Velazco.

En tanto, Federación Agraria Argentina (FAA) elaboró un informe en el cual sostiene que sólo en la provincia de Buenos Aires hay pérdidas en la producción de granos por 1.900 millones de dólares. "Hoy no tenemos datos oficiales porque el Ministerio de Agroindustria provincial no tiene cifras claras, pero las estimaciones nos permiten hablar de estas pérdidas en granos, que van a aumentar si sumamos ganadería", dijo Jorge Solmi, economista de FAA.

Según datos sectoriales, aún faltan reconocer en emergencia a unos 40 departamentos bonaerenses afectados por inundaciones. Sólo 10 de los 50 departamentos afectados por inundaciones en la provincia de Buenos Aires fueron reconocidos en emergencia por el gobierno nacional y muchos aún ni siquiera fueron declarados así por la Gobernación bonaerense.

Los partidos de General Pinto, General Arenales y Lincoln fueron declarados en emergencia y/o desastre -según corresponda, por la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios hasta el próximo 31 de octubre, mientras que Hipólito Yrigoyen, Bolívar, Guaminí, Daireaux, Junín, Pellegrini y General Villegas lo están hasta el 31 de diciembre de 2017.

En la última reunión de la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios, las autoridades bonaerense solicitaron extender la emergencia al 31 de diciembre próximo para el partido de Rivadavia, pero el pedido aún no fue concedido.

La oficialización de la situación por parte de la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios es un requisito indispensable para que los productores afectados puedan acceder a los beneficios de la ley de emergencia agropecuaria (Nº 26.509).

La semana pasada, el ministro de Agroindustria bonaerense, Leonardo Sarquis, había señalado que "las pérdidas por las inundaciones en la provincia podrían rondar entre los u$s 320 y 470 millones de dólares".

Por el lado de las obras, el ministro Buryaile dijo que "el gobierno está haciendo una inversión para devolverle al productor lo que paga en impuestos".

"La tranquilidad la vamos a tener cuando la gente vea que las obras están funcionando, pero yo comprendo que haya preocupación", agregó el ministro.

En la misma linea, el subsecretario de Recursos Hídricos bonaerense, Rodrigo Silvosa, dijo que "en la provincia de Buenos Aires ya hay 3.100 millones de pesos de inversión de la Nación y 4.500 de la provincia con el Banco Mundial".

"Hay que entender que hay obras que van a ir mitigando todo estos efectos, pero que con este nivel de lluvias va a seguir habiendo complicaciones", dijo el funcionario bonaerense.

"Entendemos que hay una enorme complicación con el tema agropecuario, pero estamos haciendo lo que hay que hacer, hay tres contratos firmados para las obras en Las Flores, tres se firman este mes y las obras con financiamiento del Banco Mundial se licitan en octubre", detalló el subsecretario.

En la actualidad existen 52 municipios bonaerense afectados por las inundaciones y los más afectados por las aguas son General Villegas, Carlos Casares, Junín y General Lavalle, entre otros.

El registro de lluvias. El último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) aseguró que Buenos Aires fue la provincia que quedó en medio de la tormenta del fin de semana. El centro de esa región recibió lluvias en torno a los 100 milímetros (mm) en un área muy extensa. "En la región núcleo, la tormenta cargó con fuerza sobre las áreas más problematizadas: 100 mm en Ramallo y focos de 90 mm en el centro y este del norte bonaerense y sureste de Santa Fe", dijo.

Sobre la región Pampeana las precipitaciones dejaron promedios de 30 a 50 mm, pero sobre gran parte de Buenos Aires, y en menor medida en La Pampa, Entre Ríos y Santa Fe, las lluvias superaron los 60 y los 70 mm. "Otra vez grandes regiones quedaron afectadas con excesos e inundaciones. El máximo pluvial de la tormenta estuvo en el centro de Buenos Aires, en la localidad de Azul donde se acumularon 120 mm", apuntó el GEA.

En la región núcleo, el norte bonaerense registró las mayores descargas. Ramallo recibió 100 mm este fin de semana y Junín 90 mm. Más al noroeste, en Lincoln y General Pinto se registraron 93 mm. "Bastaban con lluvias de 50 mm para recrudecer los problemas de excesos y volver a instalar el regreso generalizado de los anegamientos. Con sólo lluvias de 50 mm, la posibilidad de sembrar el maíz en septiembre quedaba fuera en esta zona. Pero llovió prácticamente el doble y es muy difícil cuantificar los daños y contratiempos que habrá que enfrentar ahora", indicó el informe del GEA.

En la provincia el mal tiempo dejó 88 mm de agua caída en Rosario. Le siguen las localidades de Rufino con 76 mm, Maria Teresa con 68 mm y Godeken y Classon con 60 a 65 mm.

"Las tormentas también alcanzaron la provincia de Córdoba. Contrastando con la situación de excesos, esta provincia necesitaba de nuevas lluvias para comenzar con las siembras de maíz y afianzar las condiciones de crecimiento del trigo", puntualizó el GEA.

Por otra parte, para la lechería este es el tercer golpe climático en apenas dos años y coloca a la Argentina en "emergencia lechera". Además, promoverá un nuevo recorte de la producción, que esta vez se focalizará en la provincia de Buenos Aires, según un reporte de Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla).

"El desastre climático ocurrido en la región pampeana argentina provocará un nuevo recorte de la producción prevista de leche al complicar especialmente la situación existente en las cuencas tamberas ubicadas en el territorio bonaerense", se indicó.

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