El Usda estimó una supercosecha en EEUU y planchó los precios

• El Departamento de Agricultura pronosticó una producción de soja de 120,59 millones de toneladas. Para el maíz, estimó 360,3 millones.

El complejo escenario productivo en la región núcleo de la Argentina no influyó esta semana en el precio de los granos en el mercado doméstico. En cambio sí fue decisivo el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), que elevó sorpresivamente sus estimaciones de producción de soja y maíz estadounidense, lo que provocó el martes pasado una caída de precios para esos productos en los mercados internacional y local.

En Rosario los precios ofertados por la oleaginosa disponible bajaron 150 pesos en promedio para ubicarse en los 4 mil pesos por tonelada, mientras que el precio por maíz disponible se deslizó durante la semana $ 2.200 la tonelada. Lo mismo ocurrió en el mercado de Chicago donde ambos commodities se depreciaron. Un día después, se registró una leve recuperación.

Según el Usda, la producción de soja de EEUU será un récord histórico, con 120,59 millones de toneladas, contra los 117,79 millones esperados por los privados.

En cuanto, al maíz, si bien el récord quedó lejos, las 360,30 millones de toneladas previstas superaron los 356,50 millones proyectados por los operadores en la previa del trabajo oficial.

"Sin dudas, estos datos, y la nueva divergencia entre lo esperado y lo publicado, resultan bajistas para los precios, en momentos en que ya arrancó la recolección de maíz", indicó la consultora Granar.

Para la Argentina el organismo norteamericano proyectó la producción de maíz en 41 millones de toneladas y el saldo exportable en 27,50 millones, sin cambios respecto del informe anterior. En cambio, mantuvo su cálculo de cosecha de soja argentina en 57,80 millones de toneladas, pero redujo de 7 a 6,50 millones el saldo exportable de poroto de soja.

De todos modos, estos pronósticos llevarán varios tramos de revisión y en el medio jugará la crisis hídrica que está atravesando la zona núcleo argentina, que la última semana se agudizó con las altas precipitaciones.

"Bastaban con lluvias de 50 mm para recrudecer los problemas de excesos y volver a instalar el regreso generalizado de los anegamientos", indicó el GEA de la Bolsa de Rosario y añadió que sólo con lluvias de 50 mm la posibilidad de sembrar el maíz en septiembre quedaba fuera en esta zona, pero llovió prácticamente el doble y es muy difícil cuantificar los daños y contratiempos que habrá que enfrentar ahora".

El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) que elabora la Bolsa de Comercio de Santa Fe y el Ministerio de la Producción detalló que en el centro norte provincial las características ambientales de abundantes lluvias permitieron que se recarguen los perfiles de los suelos, en especial los primeros centímetros, favoreciendo el desarrollo sin inconvenientes del trigo en etapa fenológica "emergencia de inflorescencia" (primeras espiguillas), el cual comenzó a definir su ciclo.

En contraposición, "el proceso de siembra en particular del girasol (en los departamentos del centro sur) y del maíz de primera quedó paralizado, a la espera de volver a las condiciones óptimas de siembra, situación que seguiría en suspenso ante las probabilidades de nuevos pronósticos de inestabilidad y precipitaciones", indicó el informe.

"El seguimiento de esta situación sería una de las acciones a considerar, pues con el transcurso de los días y limitado el proceso de siembra, modificarían las planificaciones o el destino de lotes de un cultivo a otro, siendo la soja de primera la que ocuparía dichos predios".

El maíz temprano fue el cultivo más afectado en el centro norte además del girasol. Al respecto, el SEA indicó que hasta la fecha, el grado de avance de la siembra estuvo en el orden del 40 por ciento, representando aproximadamente 31.400 ha de la superficie total bajo intención de siembra para este ciclo campaña 2017/2018, que sería de 78.500 hectáreas (ha). Las condiciones climáticas registradas en la semana, "permitieron que la siembra avance hasta las precipitaciones, que condicionaron el proceso y en ciertas áreas de los departamentos del centro sur del área, prendió la alerta por la cantidad de milímetros caídos, los cuales recargaron los suelos y condicionaron las camas de siembra, situación que se continuará moritoreando", dice el informe del SEA.

En tanto, las declaraciones juradas de ventas al exterior de maíz alcanzaron las 18 millones de toneladas, mientras las de soja se estancan llegan sólo a 6,7 millones de toneladas. Así lo consignó el economista Federico Di Yenno, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El analista indicó que ante un aumento de la producción argentina de maíz, de aproximadamente 8 millones de toneladas quedará un remanente abultado a nivel local.

El Centro Internacional de Cereales (CIC) estima exportaciones de maíz de Argentina en 27,5 millones de toneladas para la campaña local de comercialización marzo 2017-febrero 2018, sin cambios en su informe de agosto respecto del de julio", aclaró el especialista.

En cuanto a la soja, "las ventas del sector exportador se encuentran muy retrasadas comparando valores a igual fecha de campañas pasadas".

Las noticias desfavorables en agosto fueron los "aranceles compensatorios" de Estados Unidos impuestos a la importación de biodiésel a base de soja argentino y los desapercibidos aumentos en los aranceles de importación de India.

biodiésel a Europa. Con relación a las noticias favorables al sector se encuentran: la consideración de importación de aceite de soja argentino por parte de China y la reapertura del mercado europeo.

Al respecto la Cancillería argentina anunció hace una semana que

"en un plazo de aproximadamente dos semanas" se reabrirá el mercado de la Unión Europea para el

biodiésel argentino, luego de que

se aprobara la readecuación de aranceles conforme al fallo de la Organización Mundial de Comercio

(OMC), en el cual se "determinó la inconsistencia de los derechos antidumping definitivos impuestos

a las importaciones" del biocombustible local.

Hasta 2013 la Argentina fue el principal abastecedor de biodiésel de la Unión Europea, y con esa medida este bloque aplicó una alícuota de 24,6 por ciento a los biocombustibles argentinos, lo cual provocó una pérdida de exportaciones equivalente a casi 1.600 millones de dólares anuales. En ese momento, el gobierno anterior inició una demanda ante el organismo.

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