El agro debe priorizar reclamos de sus compradores externos

El ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquís, volvió a resaltar que las medidas adoptadas por el gobierno nacional como la eliminación de los ROE y la liberación de retenciones siguen siendo el pilar de una nueva etapa en las políticas hacia el sector. "El año pasado, promediando junio, veíamos que los productores no iban a sembrar lo que nosotros esperábamos. Entonces iniciamos una campaña para incentivar el cambio de ciclos y aumentar la diversidad de producciones. Hoy el trigo es un ejemplo de los resultados y el cultivo de maíz transita por algo parecido. Esto es un trabajo continuo con el productor en forma directa que subió las expectativas", sostuvo.

Con respecto a la producción de soja dijo que el desafío es apuntar a una calidad distinta atento a la demanda del exterior por mejores proteínas, y en cuanto a la fertilización remarcó el aliento de su ministerio hacia una ley de fertilizantes. Así, destacó que los productores de más de 500 hectáreas tienen facilidades para acceder a estos insumos, aunque se lamentó porque los más chicos –las pymes agropecuarias- requieren del apoyo estatal para encarar la fertilización.

Sarquís, remarcó que cuanto más y mejor se roten los cultivos, más afectivo será el aporte para un mejor manejo del suelo, ante eventuales climáticas como las que produjeron inundaciones en los últimos meses. "En Buenos Aires tuvimos 8 millones de hectáreas afectadas por el agua, y desde hace un mes ya tenemos menos de cuatro", apuntó. Tras cargar responsabilidades en obras que no se hicieron en su momento en las provincias de la zona núcleo, anticipó que en menos de 60 días el gobierno nacional comenzará con la primera etapa de la Cuenca del Salado y que hay disponibles 1.000 millones de pesos para la laguna La Picasa. Para cerrar, instó a los productores y a todas las partes involucradas en la cadena de valor a trabajar para ser prioridad en la demanda actual de alimentos por parte del exterior. "Hay una gran oportunidad en el trabajo con Brasil y hay que aprovecharla mejorando la calidad de proteínas de soja. Los únicos 2 países que crecieron en producción de alimentos en los últimos 14 años fueron Brasil y Argentina, porque tienen hectáreas y agua dulce. Tenemos que seguir manteniéndonos en la línea de los procesos con buenas prácticas, fertilizar mejor, recuperar el fósforo, el carbono en el suelo y asegurar una alta rotación de cultivos", enfatizó marcando un orden de prioridades.

ALTO COSTO. Desde hace 5 campañas, la dirección de informaciones y estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, viene indicando que el país pierde alrededor de 405 millones de dólares por la caída en la calidad proteica de la harina de soja, dentro de los principales productos de exportación que tiene la Argentina,

Sus técnicos y especialistas, alertaron que –en principio-, la pérdida se genera por los descuentos que se aplican a una menor calidad según los estándares internaciones; aunque también el costo se eleva por el excesivo uso energético para elevar los niveles de proteína en el proceso de secado y la pérdida de volúmenes de los subproductos al inducir el grano (soja) a los procesos de disminución de humedad.

A pesar de los esfuerzos, nuestro país sigue resignado un 3,2 % del total de los ingresos o divisas que se generan por la exportación de harina de soja. Un dato que preocupa a las regiones más productivas, como las provincias de Santa Fe y Buenos Aires.

[Rosario, String agro]

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