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Domingo 10 de Julio de 2011

Campaña de bajos decibeles

A quince días de las elecciones provinciales y municipales la única gran sorpresa es la ausencia de expectativa popular en medio de una campaña que no logra remontar el impulso de las primarias.

A quince días de las elecciones provinciales y municipales la única gran sorpresa es la ausencia de expectativa popular en medio de una campaña que no logra remontar el impulso de las primarias.

Antonio Bonfatti, Agustín Rossi y Miguel Del Sel intentan con diversa suerte colarse entre los deseos imaginarios de la sociedad santafesina que, hasta el 22 de mayo, asistió a una sobreoferta potenciada por las características del sistema electoral. No se han movido demasiado las estrategias de campaña de unos u otros, pese a que los comicios del 24 de julio constituyen un nuevo proceso, en muchos casos diferente.

El candidato del Frente Progresista parece haber adquirido en las últimas semanas mayor autonomía respecto a la campaña anterior, en la que la presencia mediática y publicitaria de Hermes Binner tenía características omnímodas. Hoy, Bonfatti necesita llevar adelante una táctica de conservación del voto socialista, algo que de por sí tiene garantizado, y sumar buena parte de los sufragios de Mario Barletta.

Sin desembarco K. El gran temor de los socialistas parece haber sido neutralizado: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no desembarcó aún en Santa Fe en estricto plan de campaña ni ha puesto sobre sus espaldas a los postulantes del vector. No se trata de una entrelínea extraída a los tirones. La jefa del Estado tiene altos índices de imagen positiva en todo el territorio, al punto de convertirse en gran electora. La Casa Rosada envía en plan de campaña a buena parte de sus funcionarios nacionales para levantar las acciones de Rossi pero se cuida de jugar a todo o nada en la provincia.

Para que se rompa el predecible statu quo que no logra sacar de la modorra a la campaña santafesina debería ocurrir algún sobresalto impensado que, hasta ahora, brilla por su ausencia. Curiosamente, la primera estocada no provino del enclave santafesino, llegó desde la ciudad de Buenos Aires. La televisión pública se ocupó del socialismo a la hora de recordar la contratación directa entre el gobierno provincial y el Grupo Clarín para la confección de la boleta única. Lo paradójico del episodio es que al piso del programa oficialista "6,7,8" no concurrieron dirigentes del peronismo local, sino el diputado provincial Marcelo Brignoni, quien llegó a la Cámara de Diputados de la mano del Frente Progresista.

Las elecciones santafesinas sí estarán también bajo la lupa de los candidatos a presidente y de los medios nacionales. Desde ciertas usinas mediáticas refractarias al gobierno nacional se enseñorean hablando de la posibilidad de que Miguel Del Sel resigne al kirchnerismo al tercer lugar, algo que en las encuestas publicadas hasta el momento con pie de firma no se registra. Sin embargo, un triunfo de Mauricio Macri en los comicios en la ciudad de Buenos Aires podría darle otro contexto a Del Sel.

Rossi despliega una intensa actividad de punta a punta de la provincia, llevando adelante como en las primarias una campaña prolija. El gran desafío del jefe de la bancada de diputados nacionales del kirchnerismo es atraer votos peronistas que fueron antes a Omar Perotti. Que el intendente de Rafaela sea ahora el primero de la lista a diputado nacional debería operar como elemento confirmatorio de esa opción, pero hay cuestiones no resueltas en el justicialismo.

La que parece mantener un voto transversal es María Eugenia Bielsa, quien tiene grandes chances de ganar las elecciones a diputado nacional, un capítulo que (de darse ese resultado) marcará un antes y un después en Santa Fe.

La gran batalla. Los propios números del socialismo indican que hoy Bielsa supera a Raúl Lamberto, aunque desde las huestes del binnerismo confían en redireccionar el gran porcentaje de sufragantes que hoy se muestra como indeciso. No resultó casual que en las últimas horas Lamberto hiciese hincapié en un futuro de presunta "ingobernabilidad" si es que gana la nómica encabezada por la ex vicegobernadora ni tampoco que los afiches (y la campaña en sí) del oficialismo comiencen a darle más visibilidad al postulante a diputado.

El margen de indecisos en esa categoría obliga a los protagonistas a extremar los recursos, el arte de seducción, algo que, además, demuestra las consecuencias prácticas de la instrumentación del sistema de boleta única. Ya nada será igual en la política santafesina: el flamante instrumento potencia a los buenos candidatos y cambia el poder traccionador de los cargos principales.

En el aquí y ahora de la campaña, no obstante, juegan otras realidades a la hora de bosquejar el preanuncio de lo que sucederá el penúltimo domingo de julio. Bonfatti, en esa línea argumental, tratará de correr lo más lejos posible el arco de la nacionalización; Rossi, sí o sí, aupará la necesidad de "poner en línea a Santa Fe con la Nación". Del Sel deberá demostrar que es algo más que un candidato reforzado por la aureola de su popularidad.

La pulseada rosarina. La misma ausencia de clima electoral se pasea por la campaña rosarina. Mónica Fein no se aparta un ápice de su rol de oficialista. Con solvencia, la candidata propone la ruta que viene transitando la ciudad durante los últimos. Le toca a Héctor Cavallero el desafío de nutrir su impronta con voluntades ajenas al kirchnerismo. El dirigente del Partido del Progreso Social necesita la mayor parte de los votos que en las primarias no sólo fueron a Diego Giuliano (su rival en la interna) sino también a Jorge Boasso, quien compitió por el mismo frente que Fein.

Un tablero político que entusiasma a la hora del análisis pero que aún no logra sacudir la modorra de buena parte de la sociedad. Quedan 15 días para que se revierta. 

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