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Viernes 17 de Diciembre de 2010

Campamentos científicos: una escuela atractiva y de 24 horas

Nos levantábamos temprano, izábamos la bandera mientras salía el sol, desayunábamos y enseguida empezábamos con las actividades del día", comienza así a relatar Soledad Cicetti, alumna del Centro Educativo Latinoamericano (CEL), cómo es una jornada en el Campamento Científico del Observatorio Astronómico de Ampimpa, en Tucumán.

 

 

 

Nos levantábamos temprano, izábamos la bandera mientras salía el sol, desayunábamos y enseguida empezábamos con las actividades del día", comienza así a relatar Soledad Cicetti, alumna del Centro Educativo Latinoamericano (CEL), cómo es una jornada en el Campamento Científico del Observatorio Astronómico de Ampimpa, en Tucumán. Un sitio donde permaneció con sus compañeros de 1º y 2º años del secundario por una semana, aprendiendo de la naturaleza. Una experiencia educativa diferente, donde las ciencias son protagonistas todo el tiempo.

De esas actividades que nombra Soledad en su relato rescata "las caminatas por la montaña, buscar rocas y conversar durante el recorrido, por ejemplo, sobre la evolución del hombre". O bien como dicen Dante Pendino y Marina Trueno, que les llamó la atención las marcadas diferencias geográficas en una misma provincia.

Axel Addoumi es otro de los chicos que no tiene en duda en describir esa semana como de mucha tarea, pero para recordar. "Trabajé en la computadora con un programa especial en el armado de un cohete, que luego hicimos despegar. Eso me encantó". Y sí es seguro que él y sus compañeros no se olvidarán que los aprendizajes matemáticos aquí cobran otro sentido. Pero hay un dato más que resalta este alumno adolescente: "Fue muy buena la convivencia y nos hicimos de nuevos amigos".

Astronomía y caminatas

Subir a la montaña a buscar fósiles, dibujar planos en las computadoras, hacer observaciones astronómicas y hasta diseñar cómo sería un área protegida para el turismo fueron algunas de las muchas tareas que concretaron estos chicos que no pasan los 15 años. En el grupo que cuentan el paso por el campamento también están Ignacio Martínez, Pablo Alvarez, Rocío Gimbatti, Catalina Foutiveros y Regina Vaieretti.

Los profesores que acompañaron al grupo de adolescentes a Ampimpa están más que satisfechos, no sólo por la experiencia incomparable que ofrece el paisaje, sino porque además dieron otro sentido a lo que ven en clases todos los días.

Marisa Carrizo que les enseña tecnología, Ximena Rodríguez que les da biología y Sara Galíndez, matemática, acuerdan en que "se trabajó en forma interdisciplinaria" todo el tiempo, haciendo del campamento una escuela de 24 horas. Y al igual que los chicos, rescatan los momentos emotivos que vivieron: desde izar al pie de la montaña la bandera, hasta compartir un almuerzo o una noche de estrellas. La vicedirectora del Latinoamericano, Nelli Calame, contó que decidieron viajar a Tucumán, porque "es una provincia que no siempre figura en las posibilidades de conocer".

 

Otros conocimientos

 

Los Campamentos Científicos del Observatorio de Ampimpa funcionan desde hace 20 años. Su director es el ingeniero Alberto Mansilla, que los define como "un valioso aporte a la educación en general, ya que la sociedad les está exigiendo a las escuelas dejar de verse a sí mismas solamente como alfabetizadoras en la lengua y en matemática, sino como verdaderas impulsoras de la alfabetización y el conocimiento científico y tecnológico".

Para que esto sea efectivo, las actividades que ofrecen se apoyan —explica— en el uso de la razón para despertar en los chicos "su espíritu creativo y su interés". "Eso hace —agrega— que mejore el aprendizaje de todas las disciplinas. Por esta razón, si los alumnos se familiarizan con las ciencias desde temprano tendrán mayores chances de desarrollarse, tanto en el campo científico como en otros".

Estos campamentos son de interés educativo (Ministerio de Educación de la Nación). El Observatorio está ubicado a 2.560 metros de altura, en la cadena montañosa del Aconquija, a 150 kilómetros de Tucumán y a 1.100 de Rosario. El área donde se emplaza es un balcón natural al valle de Santa María. Qué más se puede pedir para aprender de la naturaleza.

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