Policiales
Miércoles 26 de Octubre de 2016

Cambio de pabellón para reconocido recluso

Ricardo Albertengo tiene en su haber crímenes, una saga de asalto a clínicas y ahora está imputado por asesinar al suboficial Mauro Matías Mansilla el 8 de marzo mientras gozaba de una salida transitoria, y por robar una escuela de música el 22 de febrero pasado.

Ricardo Albertengo, el recluso que tiene en su haber crímenes, una saga de asalto a clínicas y ahora está imputado por asesinar al suboficial Mauro Matías Mansilla el 8 de marzo mientras gozaba de una salida transitoria, y por robar una escuela de música el 22 de febrero pasado, dejará el pabellón de resguardo (aislamiento) y será trasladado a un pabellón común de la cárcel de Piñero donde deberá ser tratado como cualquier otro interno. Así lo dispuso el juez Javier Beltramone a raíz del hábeas corpus presentado por la defensora pública Maricel Palais.

Albertengo estaba alojado desde marzo pasado en el módulo B de Piñero y en la audiencia de ayer, donde se planteó el hábeas corpus, planteó que tiene serias limitaciones en su detención. "Quiero salir de ese lugar para poder trabajar, acceder a la salud y tener visitas porque deberé estar 14 años para pagar la pena", dijo el imputado al juez.

Acusaciones. El recluso está acusado de robo calificado y homicidio doblemente agravado por criminis causa y por tratarse de un policía, un delito que prevé una condena a prisión perpetua. Pero Albertengo ya estaba preso cumpliendo una condena a 37 años de prisión por delitos cometidos con anterioridad.

El 6 de mayo pasado el fiscal Bianchini le imputó el robo a una escuela de música de Buenos Aires al 900 ocurrido la tarde del 22 de febrero, cuando haciéndose pasar por un padre interesado en que su hijo aprendiera guitarra encañonó a tres personas con un revólver y después de 40 minutos se llevó 7 mil pesos.

La tarde del 8 de marzo, cuando Albertengo caminaba por la peatonal Córdoba, una de las víctimas del robo a la escuela de música lo reconoció y junto a su hermano decidieron seguirlo. El convicto se dio cuenta y al pasar por la Asociación Empleados de Comercio, de Corrientes 460, las víctimas requirieron la ayuda del suboficial Mansilla, que hacía adicionales en el lugar. El policía comenzó a pedir refuerzos vía handy y siguió a Albertengo.

El final. Al sentirse rodeado, el recluso ingresó al Centro de Estudios Sociales situado en el primer piso de Corrientes 377. Detrás llegó Mansilla. "Vos quedate quieto ahí arriba", gritó el policía. Albertengo esperó en el descanso de la escalera y cuando Mansilla comenzó a subir le disparó tres balazos calibre 38 largo, uno de los cuales perforó el cráneo del suboficial. Después bajó los escalones, le quitó la pistola calibre 9 milímetros a Mansilla y se fue caminando por Corrientes hacia el norte para ser detenido muy cerca de allí.

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