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Sábado 18 de Abril de 2009

"Cambiar en el colectivo"

Emilio Saad, autor de "Charlas en el colectivo" de Prohistoria Ediciones, es también dibujante, periodista, operador social y ha trabajado para distintas publicaciones argentinas. A continuación el diálogo "Cambiar en el colectivo", un texto inédito pensado para abordar la Revolución de Mayo en las aulas.

"Cambiar de colectivo…la Revolución de Mayo” (*)

–Che, Julio, pará de hablar y sacá el boleto…
–Pero es así, Martín. Parece que esos tipos de la Revolución de Mayo
se sabían todo. Por eso pasó lo que pasó… Mi hermano el mayor, dice
que habían leído todos los libros que salían por esa época.
–Andá a saber. Según mi viejo, lo más importante es meterse y hacer…
Él tiene un taller, viste, y por ahí aparece un coche que no se sabe qué
le pasa y hay que arremangarse y ponerse a trabajar.
–Son cosas distintas. No se puede comparar.
–¿No? Acordate de lo que dijo la seño. Esos tipos como Belgrano o
French se metieron en el cabildo de prepo… Y parece que algunos
hasta tenían ganas de tirarlo a Cisneros por la ventana.
–Más o menos como vos, ahora, que te tiraste sobre el asiento que está
del lado de la ventanilla.
–Disculpá. ¿Querés que sorteemos el asiento?
–No, dejá.
–Piedra, papel y tijera, ¿eh, Julio?
–No. Mejor te hago una pregunta de historia. Decí quienes fueron los
secretarios de la Primera Junta.
–Che, aquí podrías cortarla un poco con las cosas de la escuela.
–¿Qué pasa, Martín? ¿Te achicás?
–Está bien. Los secretarios de la Primera Junta fueron Moreno y Castelli.
–Perdiste. Dejame pasar que la ventanilla es mía.
–¿Cómo que perdí?
–Los secretarios fueron Mariano Moreno y Juan José Paso. Fijate en
el manual.
–Bueno; yo a Moreno lo nombré.
–Y después te equivocaste… ¿Qué te dije, Martín? El que más sabe,
gana.
–No. Te acepto que hace falta saber. Pero para mí, gana el que sabe y
se mete. Con solamente saber, no alcanza.
–A mí me bastó saber. No hizo falta que me meta de prepo.
–Eso porque yo sé respetar los acuerdos.
–Miralo al respetuoso…
–Vos cargame. Pero ese Veinticinco de Mayo, si no se metían los patricios
y la gente no se juntaba en la plaza, Cisneros seguía de virrey.
–Martín, eso es otra cosa.
–Es lo mismo. Por más argumentos que tuvieran Castelli, Moreno y…
y ese Juan José Paso que vos decís.
–Eh, che, ¿qué pasó, ahora?
–No sé, Julio. El colectivo se paró de golpe.
–A lo mejor anda mal…
–Y el colectivero se baja… Habría que averiguar, ¿no?
–Por ahí bajó a comprar algo, Martín.
–Podría avisar, por lo menos.
–¿Ves? Ahí vuelve a subir.
–Sí, Julio: pero se sienta frente al volante y el colectivo sigue parado.
–Esperá un poco. No seas tan ansioso.
–Che, es increíble. Todos los pasajeros están cuchicheando y nadie
pregunta nada.
–¿Qué hacés? ¿Te levantás?
–Voy a averiguar. “El pueblo quiere saber de qué trata”.
–¡Eh! ¡Martín! ¡Quedate!... Podés perder el lugar… ¡Che!... Ma sí…
Si te ocupan el asiento, yo no me hago cargo.

***

–¡Vamos, Julio, vení conmigo! ¡Hay que cambiar de colectivo! ¡Ahí
viene otro detrás!
–Bueno, no andés gritando desde la puerta… Y pucha digo, dejar el
asiento.
–Apurate.
–Vos siempre vivo, ¿eh? El primero en bajar.
–Eso porque el colectivero me dijo lo que pasaba.
–Lo peor es que ahora en el otro colectivo, seguro que nos toca viajar
parados.
–Si te apuraras como yo, Julio…


***

–¿Ves? Yo ya sabía. Este otro viene con sus propios pasajeros…
–Dejá de hablar y subí de una vez.
–Che, Martín, ¿qué hacés?
–Encontré un asiento vacío, justo del lado de la ventanilla.
–Y yo me tengo que quedar de pie.
–¿Qué te dije antes? A mí el colectivero me contó y yo me apuré…
Hay que informarse y meterse, Julio. Como esos tipos de la Primera
Junta. Solamente así se consiguen las cosas.
–¿Y ahora qué hacés? ¿Te levantás de nuevo?
–Es para darle el asiento a la señora.
–Bueno, Martín, por lo menos sos respetuoso…
–“Saber y meterse” no quiere decir que uno no tenga respeto y no
haga cosas por la gente. Más bien puede ser al revés, Julio.
–Ahora me vas a decir que eso es lo que hicieron los tipos del Veinticinco
de Mayo…

–Lo que digo que es que hay que sostenerse bien, porque el colectivo
ya empezó a andar.

En mayo de 1810 ante la caída en manos francesas de la Junta Central
de Sevilla que gobernaba en nombre de Fernando VII, Buenos Aires,
considerándose cabecera de una provincia del reino de España, decide
generar su propia Junta de Gobierno. Pese a lo que se dijera entonces,
el movimiento era implícitamente independentista. De hecho, nuestra
Primera Junta estuvo compuesta por criollos o por españoles simpatizantes
de un cambio de régimen. Y el virrey Cisneros, que intentara
integrar una Junta alternativa, fue erradicado de la escena política.


(*) Esta charla es inédita: el autor la escribió expresamente para la edición del libro “Charlas en el colectivo” (Prehistoria Ediciones). Esto se debe a que la colaboración de Emilio Saad con el suplemento Historias primarias
principió con el número publicado el 1 de julio, dedicado al aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón.

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