Policiales
Viernes 10 de Febrero de 2017

Cambian acusación y piden 14 años de cárcel para acusado de gatillo fácil

El fiscal Carlos Covani dijo ayer en el cierre del juicio oral contra el policía Mario Urquiza que no se demostró que haya abusado de su función.

. Luego de haber iniciado el juicio oral contra un policía acusado de gatillo fácil pidiendo una pena de prisión perpetua, el fiscal Carlos Covani cambió ayer el enfoque de la acusación y redujo su solicitud: luego de considerar que durante el debate no se demostró que el acusado hubiera cometido un abuso de sus funciones, pidió una pena de catorce años por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El cambio de calificación fue expuesto por Covani ayer en el alegato de cierre del debate oral contra Mario Urquiza por el crimen de Sergio Luján, ocurrido en 2011 en Pueblo Esther. Por su parte, la querella mantuvo su pedido inicial de prisión perpetua mientras que la defensa pidió la absolución por considerar que el acusado no tuvo intención de matar. El martes próximo se conocerá el veredicto.

Mentira

El juicio oral contra el oficial Mario Gabriel Urquiza comenzó el lunes pasado con un detalle que sorprendió a todo el auditorio. En un caso que presentaba todos los ingredientes que se observan en casos de gatillo fácil —un joven ejecutado por la espalda por un disparo policial, un arma plantada y un acta amañada para presentar como enfrentamiento algo que no lo fue— el policía de 33 años tomó la palabra y confesó lo que consideró como su delito: "Yo mentí en el acta por ser la primera vez que me sucedía esta situación, mal aconsejado. Pero no tuve intención de matar a este joven. Tropecé y se me escapó el disparo".

El asesinato de Sergio Ezequiel Luján ocurrió cerca de las 22 del 2 de diciembre de 2011. Minutos antes un llamado había alertado a la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther que estaban por asaltar a un comerciante. Dos efectivos llegaron a Juan Domingo Perón y Venezuela, donde identificaron a dos jóvenes que salieron corriendo en distintas direcciones.

Los uniformados persiguieron uno a cada uno. Urquiza alcanzó a Luján y lo subió al móvil. Perdió de vista a su colega y dio la vuelta manzana en busca del otro sospechoso. Bajó del móvil en México al 1200, donde Luján —sin esposas— intentó escapar a la carrera. Sin embargo, apenas alcanzó a correr unos metros cuando cayó baleado en la espalda ante seis testigos. Murió en el Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez, donde fue trasladado en la misma camioneta policial en la que lo habían detenido.

En el inicio del juicio oral Urquiza reconoció que la escena del tiroteo fue inventada, que Luján corría desarmado cuando fue herido por la espalda y que al chico de 19 años le plantaron un revólver calibre 22 para sustentar el relato falso. Y sostuvo que el acta que sostenía ese relato y él firmó era falsa, aunque no identificó a los policías que la confeccionaron.

Pero además de confesar esa situación, que dijo haber aceptado "por miedo a perder el trabajo", afirmó que no quiso asesinar al joven. "Cuando este masculino (por Luján) que estaba en la camioneta sale corriendo hacia el sur, salgo tras él. Tropiezo y producto de ello se me escapó el disparo, a unos 40 metros. El arma estaba montada y cargada, pero no apunté. Juro que no lo maté a quemarropa como dicen. Me sucedió esto, mala suerte. Pero nunca tuve intención de matar. Pido disculpas a la familia porque no se merecen una situación como esta", se despachó Urquiza.

Alegatos finales

En los alegatos finales, el fiscal ayer cambió el enfoque de su acusación. Si bien al inicio del debate había acusado a Urquiza de un homicidio calificado por el abuso de su función policial y falsificación del acta, lo que prevé una pena de prisión perpetua, en su alegato final de ayer sostuvo que el agravante del abuso de la función policial, si bien el acusado estaba en servicio, no se había demostrado durante el juicio. Por eso pidió una pena de catorce años por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

En ese marco, la querella que ejerce Oscar Pandiani en representación de los familiares de la víctima ratificó su planteo inicial de prisión perpetua por el homicidio calificado por el abuso de su función, sumado al delito de la portación previa del revólver que le plantaron a Luján. Y la defensa ejercida por Sergio Casas solicitó la absolución por considerar que el crimen se perpetró sin intención de matar.

Fuentes judiciales confirmaron que el tribunal integrado por los jueces María Isabel Mas Varela, Edgardo Fertitta y Julio Kesuani darán a conocer el veredicto el martes a las 8 de la mañana.

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