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Sábado 18 de Enero de 2014

Calor y la humedad son clave

Ricardo Bartosik, coordinador nacional de Eficiencia de Poscosecha del Inta, consideró que la clave para la conservación de los granos está en atender a la temperatura y humedad ya que todos...

Ricardo Bartosik, coordinador nacional de Eficiencia de Poscosecha del Inta, consideró que la clave para la conservación de los granos está en atender a la temperatura y humedad ya que todos los procesos biológicos regulan su velocidad en línea a estos factores.

Los parámetros de humedad óptimos son 14 por ciento en trigo, 12 por ciento en cebada cervecera y 8 por ciento en colza. En el caso de almacenar grano húmedo para posterior secado, es imprescindible contar con un sistema de aireación reforzada que permita controlar la temperatura de la masa.

Por lo tanto, el técnico advirtió sobre los riesgos de las altas temperaturas y el elevado tiempo de permanencia en la secadora, que pueden dañar la calidad panadera del trigo o la viabilidad de la cebada.

En cuanto a la temperatura del granel, sugirió mantenerla "lo más baja posible" para retrasar el deterioro causado por los hongos, carcomas, gorgojos y demás insectos plaga. "Lo ideal sería que sea inferior a los 18º o lo más bajo que la condición climática del lugar permita", dijo.

Para mantener la temperatura de los granos en los valores adecuados, se pueden utilizar mecanismos de aireación o refrigeración artificial, en especial durante la noche.

Una vez enfriado, se recomienda sellar las bocas de los ventiladores para evitar la circulación de aire por convección y la entrada de insectos. "La baja conductividad térmica del grano permitirá mantener la masa de grano fría un tiempo prolongado aun cuando la temperatura ambiental exterior aumente", dijo.

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