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Domingo 23 de Noviembre de 2008

Calles y rutas

Ya es noticia vieja: Google Maps se acordó del país del sur y ahora, además de las maravillosas fotos satelitales, los argentinos pueden consultar las rutas y calles de su país. Pero lo más interesante (como siempre) todavía está por venir.

Ya es noticia vieja: Google Maps se acordó del país del sur y ahora, además de las maravillosas fotos satelitales, los argentinos pueden consultar las rutas y calles de su país. Pero lo más interesante (como siempre) todavía está por venir.

Los argentinos estamos acostumbrados a llegar tarde a todo en este planeta. Desde el arribo de internet, la brecha tiende a acortarse cada vez más, pero seguimos relegados. No es una súplica ni un reproche, apenas un dato de la realidad. De hecho, cuando Google anunció con bombos y platillos los mapas satelitales, todos corrimos a buscar nuestra casa. No estaba, Rosario era apenas una mancha borrosa mientras junto a la torre Eiffel se podían ver a las personas que hacían cola para subir. Con el tiempo apareció Buenos Aires hasta que, a principios de este año, en Rosario se podían recorrer a vuelo de pájaro el Monumento, los estadios, la calle donde vivimos y hasta la terraza de casa.

También demoraron las rutas y calles. Hace ya casi dos años que Brasil tiene los nombres de todas sus ruas y rodovias. Todas (sí, son muchas). América del Sur ya está casi completa, pero dejaron para el final a Bolivia, a Paraguay y a nosotros. No sería justo culpar a Google Argentina por la demora, ya que el método que utiliza la empresa es asociarse con una firma local dedicada a los mapas y la data geográfica, y aseguran que en Argentina les fue muy díficil encontrar a alguien que prestara un servicio confiable que abarcara todo el país.

Lo que viene de aquí en más es lo más interesante. Se podrán usar los mapas en un iPhone, lo que supone un servicio verdaderamente útil. ¿Dónde estamos? ¿Dónde queda Suipacha y La Paz? ¿Cómo hago para salir a la ruta 33? Sólo habrá que sacar el celular de última generación y listo. Claro, habrá que tener uno de esos juguetitos (bueno, algunos lo tienen).

Y falta todavía la utilidad "¿Cómo llegar?", en la que el usuario define el punto de inicio y el de llegada, y Google muestra la ruta a seguir. Los mapas enseñarán el camino más corto, cuántos kilómetros habrá que recorrer, aproximadamente cuánto tiempo tardará el paseo y precisará por qué calles tomar y en qué esquinas doblar para no entrar en contramano.

Pero, sin dudas, lo más increíble es el Street View, con imágenes en 360º de la mayoría de las esquinas de determinadas ciudades, un servicio que ya se puede utilizar en cientos de lugares de Estados Unidos, Europa, Japón, Australia y Alaska. Algún día, uno podrá situarse en, supongamos, buelvar Oroño y Córdoba, y las imágenes (obtenidas por una cámara especial desde un vehículo adaptado a tal fin) nos permitirán mirar hacia cualquier dirección, como si realmente estuviésemos allí parados.

Lo curioso es que el ya famoso autito de Google es recibido con desmedida alegría en cada lugar del mundo al que llega. Al punto en que los vecinos de Pittsburgh (Estados Unidos) tiraron papel picado desde las ventanas de la calle Sampsonia Way, sacaron a la calle una banda musical, corrieron una maratón, simularon una fuga con sábanas desde la ventana de un primer piso, instalaron el laboratorio de un científico loco en plena vereda, unos bomberos rescataron un gato de peluche de un árbol y hasta montaron una escultura de un pollo crudo en un jardín. El resultado de la puesta en escena se puede ver tanto en las imágenes del Street View de Google Maps como en el sitio Street with a View.

Cuando algún día Street View pase por nuestro barrio, entonces, habrá que recibirlo como se merece.

Una banda recibe al auto de Street View en Pittsburgh.

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