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Sábado 28 de Diciembre de 2013

Calcha: "Fueron cuatro años difíciles"

Luego de dos períodos al frente de la centenaria Sociedad Rural de Rafaela, Fernando Calcha se retira de la presidencia dejando un discípulo formado en los valores del diálogo y el compromiso por las instituciones.

Si bien seguirá colaborando con la institución, ya no lo hará desde la responsabilidad de llevar las riendas, que según su análisis fue difícil pero a la vez gratificante: "El tiempo que uno le dedica a una institución, no es un tiempo perdido, a pesar de que se trata de un trabajo ad honórem y que muchas veces demanda gastos propios y tiempo que uno le saca a su propia empresa, porque uno aprende mucho y genera vínculos y relaciones que enriquecen en lo personal. Ojalá a Darío Maina le vaya igual o mejor que a mí".

—¿Te vas conforme?

—Cuando asumí en diciembre de 2009, dije que lo primero que teníamos que hacer era acercarnos a la sociedad de nuestra ciudad para explicarles cuáles eran nuestros reclamos hacia el gobierno. Intentamos hacerlo desde lo educativo trabajando con chicos y personas comunes en diferentes jornadas; a través de las cenas solidarias para ayudar a otras instituciones; participando en proyectos públicos culturales y productivos con distintas instituciones; y dialogando con el centro comercial y la Municipalidad. Entiendo que nuestra misión no sólo debe ser la defensa gremial de nuestros socios sino la participación ciudadana; nuestras preocupaciones se dan en un contexto social mucho más amplio que nuestra propia realidad. Mis cuatro años de gestión no fueron de los mejores para el sector agropecuario: tuvimos grandes sequías y fuimos como sector muy bastardeados por las políticas del Gobierno, lo cual afecta tremendamente a las instituciones. Sin embargo, pudimos sostener la vigencia de una exposición centenaria y el prestigio de nuestra pista del Holando, que sigue siendo la más competitiva e importante del país gracias a los cabañeros que nos dan su apoyo todos los años. Me voy conforme porque pudimos mantener el nombre de Rafaela en lo más alto de la lechería nacional.

—¿Ha cambiado algo en el contexto nacional desde aquel 2009?

—Sí, pero lamentablemente para peor. En la región, países como Uruguay, Paraguay o Brasil, incluso Chile, han crecido mucho más que nosotros en todo. Hoy producimos menos leche que hace diez años atrás, menos carne sin posibilidad de reconstruir el stock, menos trigo que hace 100 años. Literalmente hablando, hemos sobrevivido a las políticas extractivas sin ningún aliciente y con una presión impositiva que sólo este sector puede contar. Por lo tanto, haciendo un análisis político y productivo, no tengo dudas que hemos perdido cuatro años que no se recuperarán fácilmente.

—¿Te ilusionan los cambios en el Gabinete?

—Los cambios en el Ministerio de Agricultura nacional y la salida de Moreno deberían generarnos una expectativa positiva por el simple de hecho de que asumen otras personas, pero si debo ser honesto, digo que no tengo muchas esperanzas de que algo cambie.

—Pero se fue el personaje más resistido por el sector empresarial...

—Estamos de acuerdo. Lo que sucede es que este personaje era resistido por sus formas, pero todos sabemos que su pensamiento era dirigido desde más arriba. Guillermo Moreno era el mejor empleado que tuvo la presidenta. Hoy no está él, pero vendrá otro que recibirá las órdenes. Por lo tanto, los problemas seguirán estando porque lo que hay que cambiar no son sólo nombres sino todo un modelo de pensamiento que hostigó al campo en estos años. El nuevo gabinete nacional deberá realizar grandes vueltas de timón en el corto plazo si es que verdaderamente quiere torcer la delicada situación económica en la que se encuentra el país.

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