Cartas de lectores
Miércoles 31 de Agosto de 2016

Calamitosa inseguridad

Me esforcé en querer ser mesurado en cuanto al título de esta carta, pero la escandalosa inseguridad que se cierne sobre nuestra sociedad...

Me esforcé en querer ser mesurado en cuanto al título de esta carta, pero la escandalosa inseguridad que se cierne sobre nuestra sociedad, en especial en las ciudades de Rosario y Santa Fe, sanamente me lo impidieron. Resulta muy fácil, señor gobernador Lifschitz, solidarizarse con los que han sido víctimas del delito y esgrimir muy suelto de cuerpo que usted también está a merced de la delincuencia y que corre idénticos riesgos que el común de la población. Usted sabe que eso no es cierto. Usted sabe que como gobernador, lo custodia más de un guardaespaldas. No está mal que así sea. Lo que resulta curioso es la osada comparación que usted hace con el ciudadano de a pie. Lo que llama la atención de sus declaraciones públicas es la permanente intentona de sacar provecho político victimizándose, cuando debería reparar sobre su fracasada conducción. Hace más de dos décadas que el socialismo-progresismo gobierna la provincia de Santa Fe, y nos vienen engatusando con simples cambios de figuritas. Cambiar para que nada cambie. Gobernar para que siga el desgobierno. Prometer para que todo siga igual o peor. Señor gobernador, la sociedad rosarina le ha dado muestras sobradas de su madurez cívica con la reciente movilización por la ola de inseguridad acaecida en distintos puntos de la ciudad. Ha marcado un hito en la expresión política ciudadana. En términos futbolísticos, "le ha marcado la cancha". No necesitamos un mandatario que nos acompañe en el dolor. No queremos la palmada en el hombro ni las obsecuentes condolencias. No nos hace falta su solidaridad humana. Queremos y exigimos hechos, no palabras. Elegimos vivir, no morir. Pretendemos dormir en paz dentro de nuestros hogares y no sobre un tigre. Señor gobernador, si su cargo le queda grande, renuncie y dele la oportunidad a otro ciudadano que tenga la voluntad, el coraje, la decisión y la sabiduría para pegar un contundente golpe de timón que logre sacar a este barco del mar de inseguridad en el que estamos todos inmersos. No se puede ni se debe esperar más. La ciudadanía se lo sabrá agradecer. "Una injusticia hecha a uno solo, es una amenaza hecha a todos". Charles Louis de Montesquieu.

Jorge Enrique Yunes Farrud

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