Policiales
Miércoles 28 de Septiembre de 2016

Cae "llorona" acusada de liderar una banda de falsos secuestradores

Una mujer de origen gitano fue detenida en la ciudad de Buenos Aires acusada de liderar una banda que cometía falsos secuestros telefónicos y de ser "la llorona" que llamaba a las víctimas haciéndose pasar por un familiar supuestamente en cautiverio.

Una mujer de origen gitano fue detenida en la ciudad de Buenos Aires acusada de liderar una banda que cometía falsos secuestros telefónicos y de ser "la llorona" que llamaba a las víctimas haciéndose pasar por un familiar supuestamente en cautiverio. En el marco de una investigación de la Metropolitana hubo cuatro allanamientos y, según los pesquisas, se esclarecieron diez casos en los que se pagó rescate.

La imputada, apodada "la Llorona" por los investigadores, tiene 46 años y fue detenida en una casa de Calderón de la Barca al 600 donde se hallaron joyas, relojes, dinero y tres armas: una escopeta 12.70 y dos revólveres, uno calibre .32 y otro .357 Magnum. Algunos de los elementos estaban debajo de un colchón.

Otro allanamiento se hizo a la vuelta de esa casa, en la concesionaria de autos "JN Automotores" de Juan B. Justo al 7700, donde se hallaron autos de alta gama como un Chevrolet Camaro o un Peugeot RCZ y varias camionetas 4X4 que podrían haber sido adquiridos con el dinero de los rescates. Allí se secuestró documentación de los vehículos.

En tercer procedimiento fue realizado en el supuesto búnker desde donde la banda realizaba los llamados, en el barrio porteño de La Paternal. Allí se secuestró una computadora con la cual se sospecha que buscaban la información de sus víctimas en páginas que aportan nombres, números de teléfono y direcciones.

Hechos. Los falsos secuestros que se le adjudican a la banda ocurrieron en la zona norte porteña. La banda elegía teléfonos de una misma cuadra y llamaba hasta que alguien caía en la trampa. Uno de los delincuentes se hacía pasar por un secuestrador que tenía cautivo a un familiar y una mujer imitaba el llanto o los pedidos de socorro de la falsa víctima.

Los falsos secuestradores siempre exigen a la víctima que no corte la comunicación para que no pueda chequear con un llamado si es cierto que el familiar está secuestrado, mientras que otro miembro de la banda avisa a otro grupo que está en el barrio que pase a retirar el dinero y las joyas que se cobran por un secuestro que nunca existió.

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