Infraestructura
Domingo 07 de Agosto de 2016

Caciques, cheques y conflictividad

El gobierno nacional arrancó la última semana con una fuerte agenda territorial y corporativa.

El gobierno nacional arrancó la última semana con una fuerte agenda territorial y corporativa. Reunió a los gobernadores para presentar por tercera vez el convenio por la devolución gradual del 15% de la coparticipación a las provincias sin fallo de la Corte. También les anunció a los jerarcas sindicales un plan de pago de la deuda de las obras sociales. El jueves, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, completó la oferta al presentar en Diputados el programa de infraestructura "más grande de la historia". Un plan que ya provoca chispazos por su distribución geográfica.

Toda esa movida apuntó a retomar la ofensiva luego de semanas en la que el plan económico alentó una conflictividad creciente. En el terreno, la estrategia oficial se desgrana en una multiplicidad de universos. Los mandatarios provinciales posaron para la foto pero escamotearon el compromiso de déficit cero. Un puñado de dirigentes eternamente oficialistas asistió al acto por las obras sociales. Fuera de Palacio, la calle devuelve paradojas: en Rosario aumentó la cantidad de personas que se atienden en efectores municipales porque se quedaron sin cobertura de obras sociales.

El mercado de trabajo está áspero y el mundo gremial ya no es el de los 90. Suavizar con la chequera a un par de caciques no parece alcanzar para domesticar al mundo del trabajo. Por un cambio de generación, por la historia reciente y por la situación actual, las bases interpelan de otra manera a sus representantes. Con más de cien mil despidos en el sector privado, Macri evaluó en las últimas reuniones de gabinete nacional si hay plafón para apretar el acelerador con las "reformas estructurales" como la flexibilización laboral y "planes de reconversión" para industrias que estiman inviables.

Sigue de cerca, para eso, el termómetro de la conflictividad, que hoy se dispersa en la sociedad civil y se encauza con una pluralidad y autonomía de la que el mundo político todavía no tomó debida nota.

Las multisectoriales forman parte de ese proceso. El jueves protagonizaron un nuevo ruidazo contra los aumentos en los servicios públicos. En esta ocasión, también cobró el gobierno santafesino. La suma de los incrementos propios y los inducidos por el gobierno nacional colocaron a la EPE entre los bolsillidas más temidos. La reacción del Ejecutivo provincial frente al fallo de la jueza que suspendió los aumentos en todo el país agregó más leña al fuego. En forma vergonzante, sugirió en off lo que no se atrevió a escribir en el comunicado de la EPE: por las dudas, paguen. Consejo que rechazó la propia jueza.

Los datos duros de la economía no paran de espantar. En otros tiempos políticos, desbordarían las tapas de los diarios.

En la misma agroindustria, niña mimada del gobierno, asoma la grieta. El congreso de Aapresid, que nuclea a la crema del capitalismo agrario pampeano, fue una fiesta política. En Rafaela, la protesta tambera mostró la rebelión de un sector del sector agropecuario que siente el impacto negativo del modelo.

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