Rugby
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Buscó al joven que entró a su casa a robar con un cuchillo y lo invitó a sumarse a un equipo de rugby

Tomás Beccar Varela, de 18 años, fue asaltado hace dos meses en su casa de San Isidro. Buscó al ladrón y logró que lo ingresaran a Los Espartanos, el equipo de rugby de la Unidad 48 de San Martín.

Tomás Beccar Varela, un joven de 18 años, pasó una situación traumática hace un par de meses cuando un ladrón ingresó a su domicilio en an Isidro y con un cuchillo en la mano amenazó a todos y se llevó a su padre como rehén al escapar en un auto. Pero Tomás, lejos de quedarse con rencor, buscó al joven ladrón y logró que lo ingresaran a Los Espartanos, el equipo de rugby de los presos de la Unidad 48 de San Martín.
Javier, de 19 años, en esa ocasión ingresó a la vivienda de Tomás, tomó un cuchillo, amenazó a su hermana y comenzó a pedir dinero. Luego se llevó al padre como rehén en el auto en el que intentó huir.
En el camino, la Policía comenzó a dispararle al vehículo y el papá de Tomás terminó con el fémur destrozado.
"Yo creo que todos merecemos segundas oportunidades. Javier no tuvo muchas. Su mamá murió, su papá lo abandonó, su hermano estaba en la cárcel. Nunca aprendió ni a leer ni a escribir", contó Tomás en declaraciones periodísticas.
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El joven se contactó con Coco Oderigo, quien fue su entrenador y es el impulsor de Los Espartanos, proyecto que comenzó en el año 2009. "Coco lo encontró y logró que lo trasladaran a la cárcel de San Martín", explicó el joven.
"Durante el asalto yo estaba muy enojado. Lo insultaba muy fuerte a Javier. Tenía mucha bronca, estaba sacado, porque amenazaba a mi hermana con un cuchillo. Pero una vez que pasó, pensé en que de todo esto podía salir algo bueno, y por eso lo busqué", relató.
Hace unos días, Tomás fue a la cárcel a jugar un partido de rugby con Javier y Los Espartanos. "Fue un momento muy raro, no sabría cómo describirlo. Javier es tímido, no me dijo nada, no es una persona que esté acostumbrada al cariño y a la amistad, tal vez nunca lo tuvo. Pero fue una experiencia muy positiva", precisó.
"Cuando decidí hacer esto, no le conté a nadie. Para mí es una manera de no quedarme con el miedo del momento del asalto, de convivir con otras personas de una manera mejor. De sacar algo bueno de un momento feo", dijo Tomás en diálogo con La Nación.
Y concluyó: "Espero que esto lo ayude a salir adelante. En el pabellón de Los Espartanos, los presos cambian para bien, eso se ve. Ya con que Javier haya jugado al rugby creo que es un gran avance".

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