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Sábado 02 de Abril de 2016

Buscan formarse desde la ética y el compromiso social

Alumnos de abogacía rescatan a pensadores de América latina, el derecho público, la práctica y más trabajo con organizaciones sociales.

“Me inscribí en la carrera de Derecho porque me interesan las materias que se cursan, ya que muchas son humanísticas. Pero la perspectiva que le dan a la formación son reducidas y lo social queda casi siempre afuera”, dice Lautaro, Sappietro de 22 años, alumno de quinto año de abogacía. La orientación de la carrera de derecho y el perfil del profesional a formar es parte del debate diario entre estudiantes de la Facultad de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Para Mateo Caruana, de 20 años y tercer del cursado, “la carrera, en general apunta a la cuestión privada, es una visión cerrada y no se piensa al hombre en una sociedad, con sus costumbres y su cultura”. En tanto, Yanina Moyano, de 20 años y también del tercero de   abogacía, sostiene: “en lo diario, tenemos una formación para ser abogado litigante, no un profesional con compromiso social. El cursado tiene más relación con el derecho privado que con el público”.

Al analizar los autores que se consultan en la bibliografía de la carrera, destacan que “se trabaja con importantes pensadores europeos, pero poco o nada de los latinoamericanos”, dice Lautaro. En ese marco, Mateo señala que en la materia derecho público y en constitucional I y II, se plantean con una resolución de conflictos y el armado del Estado, modalidades que no tienen que ver con la realidad de Rosario y el país”. Pero, resaltan el valor de cátedra de pensamiento latinoamericano, “donde se analiza de la constitución de Ecuador y Bolivia y la inclusión del derecho de la tierra. Es una cátedra independiente, con profesores de aquí”. En ese marco rescatan la obra de Zaffaroni: “La pachamama y el humano”.

Bibliograf ía. A la vez, admiten que ahora se toman autores argentinos y otros latinoamericanos en introducción a la filosofía. Yanina agrega que “muchos profesores arman sus propios apuntes, sólo con especialistas europeos. Pero otros recomiendan también los textos de Zaffaroni”, actual integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ex ministro de la Corte Suprema de Justicia argentina. “Zaffaroni es uno de los autores que algunos profesores recomiendan y otros no. Eso es lo bueno que tiene la libertad de cátedra”, acota Mateo. En lo referido al estudio de la historia, señalan que en primer año tenemos historia constitucional argentina, donde se estudia el aspecto jurídico y el histórico. Entender la historia es fundamental, pero a veces se usan libros de ex titulares de las cátedras, con una visión particular, pero no nos podemos quedar con una sola mirada”. “Esa visión privatista de letrados que se dedican a trabajar con corporaciones empresariales devienen en el proyecto y visión de la facultad”, afirman.

Prácticas . En materia de los trabajos de extensión universitaria, indican que “hasta el año pasado había un voluntariado en asesorías judiciales gratuitas en barrio rosarinos, pero ahora no siguen. Nos indicaron que no se realizan porque al haber bajado el gobierno nacional el presupuesto, se vieron afectadas estas actividades”, cuenta Yanina. Sobre prácticas relacionadas a la actividad profesional, resaltan que “hay materias donde se realizan seguimientos de un expediente, para ver cómo transcurren, pero sin intervenir”. Los tres coinciden en que no se impulsa una devolución a la sociedad de lo aprendemos en la carrera. “No sólo se trata de el compromiso social del estudiante, sino también como un deber que tiene la universidad sostenida por el esfuerzo de la gente y en la que estudiamos durante seis años”. Y agrega, “además, tras estudiar tanto años, pero sin hacer suficientes prácticas, es difícil saber qué hacer en un caso determinado. La práctica debe ser parte de la formación como profesional”. También indican que la reforma que se realizó al plan de estudio abría una oportunidad para renovar y agregar algunos contenidos, pero no se logró un debate. Mateo explica que “es una carrera donde no hace falta que te expliquen todo, es cuestión de leer y leer. Ese hecho de rendir materias en forma libre, según los gustos y recomendaciones, lleva a que los debates no se den en clases”. Pero, advierten: Los hacemos entre nosotros”.

Debates . “Depende de los profes si hay debates o no, en derecho privado no se dan esos espacios. Pero en derecho público se puede haber esos debates”. de todas formas tenemos mucha teoría y poca práctica”. “A veces parece que en el debate sobre lo constitucional, se analiza al derecho y a la ley como algo abstracto, como que es así y listo, igual para todos y sin tener en cuenta la subjetividad, culturas y condiciones políticas que se dan en una sociedad y en un tiempo determinado. Muchas veces al correrse de lo que dice la ley, por determinadas condiciones, parece que es fuera algo inconstitucional. El discurso es ortodoxo”, dice Lautaro. “Es positivismo puro. La norma debe respetarse de acuerdo a los mismos sujetos que se está regulando, no se puede determinar lo mismo para sujetos que no tienen los mismos poderes de negociación. Además, no existe la igualdad ante la justicia. No es la misma justicia para todos, hay intereses económicos, y el que tiene más  recurso tiene más herramientas”, señala Lautaro. Mateo pone un ejemplo: “La ley de medios fue violada por los grupos económicos, pero la justicia responde a ellos ”. Además, Lautaro agrega: “El derecho de la propiedad no debe ser tomado como superior al de la vida”. Remarcan que “en constitucional I, de derecho público, se dice que el constitucionalismo social nace en 1957. Cuando se derogó la constitución democrática del 49. Además, niegan la obra de Arturo Sampay (1911 - 1977)”. Resalta que “niegan lo que plantean un constitucionalista social y enseñan lo que impuso un gobierno de facto”. Pero Yanina agrega: “El año pasado esa cátedra se dividió, y en la nueva se enseña que el contrato social nació antes de la reforma del 49, pero que con la constitución peronista los derechos se van plasmando. Antes teníamos sólo esa cátedra, más conservadora”.

Prácticas y aportes

Los jóvenes estudiantes, al pensar en el futuro en la profesión priorizan el respeto a la ética al desarrollar su experiencia. Sobre el lugar de trabajo prefieren que sea en puestos del Estado. Mateo señala que el Estado requiere de cuadros técnicos jurídicos. Y Yanina señala que “el Estado es muy amplio, y no sólo está la cuestión del abogado que sale de la facultad y va a los tribunales. Lautaro remarca: “Cuando hablamos de compromiso social pensamos que el abogado debe cubrir también otros lugares, ya que entendemos que tenemos herramientas para aportar en otros espacios”. Sobre esos puestos no convencionales, Mateo cuenta que “un abogado integra el cuerpo directivos del hospital psiquiátrico Oliveros”, ya que su profesión colabora al tratamiento sobre derechos y leyes, como sucede en cuestiones de salud, educación y organizaciones sociales, entre otras. T ambién los estudiantes de la facultad de Derecho de la UNR, advierten que los juicios públicos y orales podían ser tomados como una formidable oportunidad para desarrollar una práctica directa. También mencionan que los procesos judiciales, como en el caso de los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en Rosario, y que se desarrollan en los tribunales de Oroño, que son históricos y permiten contactarse con esa realidad. “El año pasado se realizó el juicio abreviado al narcotráfico, con jueces que salieron de la Universidad pública. Sabemos que todo lo que se realizó en ese proceso está mal”, remarcan.

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