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Sábado 28 de Abril de 2012

"Buscamos formar un policía ejecutivo, que intervenga, no que analice la realidad"

La carrera de auxiliar en seguridad estrena plan de estudio. El nuevo director del Isep, Aniceto Morán, explica su alcance

Desde este año rige un nuevo plan de estudio en el Instituto de Seguridad Pública (Isep) de Santa Fe para los jóvenes que aspiran a ser policías. La otra novedad es que esta carrera de auxiliar en seguridad se unifica y sólo se cursará en Rosario. El nuevo director del Isep, Aniceto Morán, adelanta que se busca formar "policías ejecutivos", que den respuestas "inmediatas y no a largo plazo".

Según explica Morán, esta unificación del Isep se da por problemas de infraestructura en la sede de Santa Fe, pero además porque responde al nuevo plan educativo. En Rosario queda la escuela de formación de ingreso a la policía, y en Santa Fe todo lo que hace al perfeccionamiento. Durante este ciclo en la ciudad capital seguirá funcionando un 2º año, pero todos los nuevos alumnos ya arrancan desde ahora en Rosario y de aquí en más será el único instituto provincial dedicado a esta preparación.

En total son unos 1.400 los jóvenes que cursan estos estudios de dos años, 700 de ellos ingresantes. Los alumnos reciben una beca de unos 1.800 pesos (2.200 los que no viven en la ciudad) mientras duran los estudios. Para ingresar pasan por pruebas de selección. La carrera registra "poca deserción, no alcanza al 10 por ciento y en el primer año". El próximo miércoles 2 de mayo comienza el nuevo ciclo académico.

El flamante director del Instituto con sede en Alem 2050, Aniceto Morán, accedió el año pasado por concurso al cargo, al que se presentaron 24 aspirantes civiles y policías. Morán tiene 30 años de experiencia en la fuerza, es comisario general, estuvo al frente de las regionales de San Lorenzo, Casilda y Cañada de Gómez, además de haber sido subjefe en la provincia. También es licenciado en seguridad y ha realizado varios cursos en el país y en el exterior, entre ellos en el FBI (EEUU) y en Japón.

En una extensa charla con La Capital —en la que se preocupó por buscar cuidadosamente la palabra adecuada para cada concepto que quería definir— confiesa que concursó el cargo porque considera que "la educación es una herramienta estratégica para formar buenos policías".

—¿En qué se diferencia este plan de estudio del anterior?

—Antes el perfil apuntaba más a alguien que analizara la realidad, ahora buscamos un perfil de alguien que solucione la realidad, que se comprometa, que dé respuestas inmediatas y no a largo plazo. En nuestro paradigma buscamos un policía ejecutivo, queremos que sea el vecino uniformado. El uniforme es como el símbolo del servicio, porque el policía es quien aparece como el primer representante del Estado en cualquier lugar. Por eso tiene que saber actuar y reaccionar frente a las necesidades de la gente. Nosotros decimos que el policía tiene que proteger, si no puede proteger, asesorar, y si no puede asesorar, contener a la persona que es víctima.

—¿Cuál es el alcance de un "policía ejecutivo"?

—Un policía que dé respuestas a las necesidades y problemas de seguridad, que los solucione y si no que los derive. Aquí la palabra compromiso es la base del nuevo plan, porque buscamos un policía que intervenga, no que analice la realidad. Irónicamente digo que si a una persona la roban, ve un policía y le dice "Me están robando", la respuesta no puede ser: "Ah viste, cómo está la cosa, la juventud, el delito...". Lo que queremos es que si alguien roba, lo corra, lo agarre y lo entregue a la Justicia, no que analice o diagnostique. Eso es lo que tiene que hacer el policía. El análisis lo hace un juez.

—Siempre en un marco de legalidad...

—Por supuesto. Las normas dicen que el policía tiene el uso legítimo de la fuerza pública, y es lo que tendrá que usar en su momento, pero nunca como primera acción. La primera acción es el diálogo, la segunda es la negociación y la tercera recién es el uso de la fuerza, siempre y cuando sea justificada. Buscamos que no sean violentos. Justamente uno de los exámenes que se realizan para entrar al Isep es el psicológico. Siempre tratamos de evitar la gente que tenga tendencia a la violencia. Algunos aspirantes se identifican con el policía de la película, con el de la serie, donde el modelo que se ofrece es el que trabaja fuera de la ley, que es violento y encima se lo idealiza. Aparece aquí un Schwarzenegger que rompe con todas las estructuras legales. Esto lo hablo muchas veces con mis alumnos, porque ese modelo es de película. Pasa que la violencia vende más.

—También la película "El bonaerense" (de Pablo Trapero) muestra otra cara de la policía. ¿La habla con sus alumnos?

—Sí, hemos hablado y se habla constantemente. Y esto me remite al nuevo plan de estudio que incluye un perfil diferente y que estamos buscando: el del compromiso. Para eso remarcamos cuatro aspectos del policía: el principal es el ético, luego el intelectual, uno social y otro físico. Justamente en el aspecto ético buscamos que sepan diferenciar entre lo bueno y lo malo, es la esencia de nuestro trabajo, porque va a tener que intervenir como parte del Estado frente a situaciones de crisis. Y puede ser un perfecto tirador, tener buen estado físico y ser intelectualmente muy capaz, pero si no está ese primer aspecto ético nada de eso le sirve.

—¿Qué materias acompañan el nuevo plan?

—Desde el punto de vista de materias jurídicas, todo lo que tenga que ver con derecho aplicado. Es decir, elementos de derecho penal, procesal, humanos, constitucional, contravencional, público y privado. Son materias importantísimas porque justamente ponen límites a la actuación policial. Derechos humanos se ve como materia específica en el primer año, y en segundo en todas las materias. Además, están aquellas relacionadas con la cuestión social, como psicología y sociología aplicadas, y mediación, que están guiando la conducta del futuro policía. Tratamos de evitar el universalismo porque tenemos poco tiempo en dos años para formar. A esto se suman las materias policiales y operacionales.

—Usted dice que el plan de estudio apunta más a resolver que a analizar el por qué de lo que pasa; sin embargo, hay cuestiones de fondo necesarias de conocer. Por ejemplo, un común denominar es que la mayor parte de los internos de las cárceles son jóvenes, pobres y de poca o nula escolaridad. ¿Se analizan estas realidades?

—Por eso tenemos materias sociales, donde se ven esas cuestiones y la relación del policía con la sociedad, también para entender el fenómeno del delito, la causa y génesis, por ejemplo. Y coincido con usted por experiencia propia. Fui jefe de tres regionales, donde había alcaldías con internos. Tenía la costumbre de hablar con ellos, por mutuo aprendizaje, y lo que observé es que un 40 por ciento o más eran analfabetos o semianalfabetos. Evidentemente la respuesta al delito no depende sólo de la policía, hay detrás un aspecto social que la trasciende. Tenemos que formar agentes que entiendan esa realidad pero que respondan a la víctima. Si a usted la están robando el policía no tiene que analizar el porqué del delito sino tratar de protegerla. El policía tiene que ser esencialmente buena persona. En estos dos años buscamos darles herramientas para que actúen en la calle tratando de solucionar el problema a la víctima, que no personalicen, que no carguen bronca y odio, sino que actúen como el médico ante la enfermedad. Además, el policía no tiene que hacer justicia, ese es un problema de los jueces. Tiene que lograr paz pública. El policía que es juez está equivocado, porque no es su función. Si en vez de aplicar la ley la ejerce lo que está haciendo es corromperse porque ocupa un rol que no le corresponde.

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