Policiales
Viernes 04 de Noviembre de 2016

Buscaban drogas y apresaron a dos hermanos con pedido de captura

Fue en allanamientos realizados en Parque Field y Capitán Bermúdez. Los arrestados serían de "La banda de Lichi" que asola a Nuevo Alberdi.

Dos hermanos, sindicados como tiratiros de "La banda de Lichi R.", que tiene su asiento en el barrio Municipal de Nuevo Alberdi, fueron detenidos ayer tras dos allanamientos llevados adelante por efectivos de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones de la provincia. Los arrestos se concretaron en los monoblocks del complejo Fonavi Parque Field II y en José Hernández al 500 de la ciudad de Capitán Bermúdez. A uno de los detenidos se le incautó un revólver calibre 22 pero a ninguno se le encontró droga. En cuanto a quien sería su jefe, Hernán Ramón "Lichi" R. es un muchacho de 25 años con raíces en el barrio Tablada que se hizo fuerte en el Municipal de Nuevo Alberdi a sangre y fuego. En la calle, incluso, se dice que estuvo ligado al negocio narco que manejó el barra brava de Rosario Central Mario Sebastián "El gringo" Visconti, asesinado el pasado 31 de mayo.

Los detenidos fueron identificados como Walter y Guillermo B., de entre 30 y 35 años. A ninguno de los dos se les secuestró estupefacientes pero ambos tenían pedido de captura emitido por el juez federal Marcelo Bailaque en una investigación por infracción a la ley de drogas del año 2015. "Son dos pesados que estaban trabajando como mano armada de Lichi R. Son tipos que no se andan con chiquitas. Manejan buenos fierros, incluso alguna metra y hasta han contado con alguna granada. Cuando no están laburando de patas de plomo hacen entraderas o cometen robos violentos. Eran muy escurridizos y ya les habían hecho un par de allanamienos pero no los pudieron agarrar", explicó una fuente allegada a la pesquisa.

Sin resistencia. Ayer a la mañana efectivos antinarcóticos con la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) llegaron hasta un domicilio de Casiano Casas al 2000, en la zona noroeste de Rosario; y otro en José Hernández al 500 de Capitán Bermúdez. Buscaban a dos hermanos ligados al clan de Lichi R. Así fue que los policías se llevaron detenidos a los hermanos B., quienes en las próximas horas serán indagados por el juez Marcelo Bailaque en el Tribunal Federal de Oroño al 900.

Además de la causa federal, a uno de los sospechosos se le incautó un revólver calibre 22, motivo por el cual también quedó a disposición del Ministerio Público de la Acusación por tenencia ilegal de arma.

Corrillos callejeros describieron a los hermanos B. como "dos tiratiros de la banda del Lichi", el muchacho de 25 años cuya familia es oriunda de barrio Tablada y que desde adolescente está afincado en el complejo Municipal de Nuevo Alberdi. A mediados de diciembre de 2007, cuando Miguel Angel Funes fue asesinado en Servellera al 3700, el apodo de Lichi comenzó a hacerse espacio en las crónicas policiales. Por el crimen de Funes terminó siendo encausado su padre.

De armas llevar. En 2013 a Lichi se le achacó un ataque a balazos contra una familia que vivía junto a un búnker ubicado en las inmediaciones de la esquina de Somoza y Luzuriaga, en Nuevo Alberdi. Ahí fueron heridos tres vecinos, uno de ellos militante del Movimiento Evita, quienes tuvieron que mudarse del barrio a otras provincias e ingresaron a un programa de protección de testigos de la Nación. El episodio frente al búnker terminó con el desplazamiento de la cúpula de la subcomisaría 2ª por denuncias de connivencia entre Lichi y su hermano Gastón con los uniformados.

Sobre fines de marzo pasado, Lichi y uno de sus amigos habían sido detenidos en un operativo poco claro en Vieytes y Caracas, en el mismo barrio Municipal. A Lichi le incautaron dos casquillos 9 milímetros —uno estaba servido y el otro intacto— y la correa de una pistola ametralladora que estaban adentro de un Volkswagen Bora. Los policías que lo perseguían indicaron que el pibe con prontuario se había resistido a un intento de identificación a los balazos. El arma que habrían empuñado Lichi y su amigo nunca fue hallada y ambos muchachos denunciaron que los uniformados les habían exigido una coima para no armarles una causa. Minutos antes de que ambos fueran imputados en Tribunales, la fiscal desistió de la acusación y el juez ordenó archivar la causa.

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