Cambiemos
Miércoles 26 de Octubre de 2016

Bullrich, Lifschitz y la política de seguridad

Los resultados de las políticas de seguridad pública no se miden en días ni semanas. La tasa de homicidios, por citar un ejemplo, es mucho más confiable como dato duro cuando se calcula por períodos de año.

Los resultados de las políticas de seguridad pública no se miden en días ni semanas. La tasa de homicidios, por citar un ejemplo, es mucho más confiable como dato duro cuando se calcula por períodos de un año. Hay semanas en las que pueden ocurrir una sucesión de asesinatos, y otras en las que no se registra ni uno solo. En Rosario ya han ocurrido ambas cosas este mismo año y todavía se recuerdan algunas declaraciones de hace algunas semanas del ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, destacando que en todo un mes casi no se habían producido crímenes. Días después hubo una sucesión trágica de asesinatos que dispararon la primera de las marchas autoconvocadas para exigirles a las autoridades que le pusieran freno a tanta violencia.
Pasa lo mismo si se pretende medir los resultados de la incursión en la provincia de efectivos de las fuerzas federales. No hay una forma seria de determinar si en unas pocas semanas esa presencia, que por otra parte no es masiva y está lejos de ser medianamente visible, ya arrojó resultados positivos. ¿Se sabe si hubo menos robos en Rosario desde que la Gendarmería patrulla algunos de sus barrios? No, ni se sabrá hasta dentro de un buen tiempo.
Distinto es lo que ocurre si se pone la mirada sobre la relación política y hasta personal entre los referentes de los gobiernos nacional y provincial. Parece claro que el clima de tensión entre la ministra Patricia Bullrich y el gobernador Miguel Lifschitz cambió en los últimos tiempos. Falta saber si ese deshielo permitió dar pasos concretos en la discusión sobre lo que debe hacerse para mejorar la seguridad, o si sólo puso entre paréntesis una pelea larvada por los votos que el Frente Progresista y Cambiemos saldrán a disputarse en la provincia en 2017.
La buena sintonía de la que se habló después de un nuevo encuentro entre Bullrich y Lifschitz (la evaluación partió de fuentes provinciales) parece referir más a la relación personal entre ambos, y también entre sus equipos, que a una evaluación positiva y concreta sobre los efectos en la seguridad de la presencia de las fuerzas federales en la provincia. Eso, como se dijo, sólo podrá hacerse con el tiempo y por lo tanto quedará para más adelante.

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