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Sábado 30 de Junio de 2012

Buenos aprendizajes, para no desplazar hacia adelante la repitencia escolar

El educador Fernando Avendaño dice que sin cambios en la enseñanza los chicos no repetirán el primero, pero sí el segundo grado

"Sin una serie de medidas que garanticen que el niño aprenda, se convertirá en una respuesta inercial del sistema. Y lo que es peor, el alumno terminará repitiendo el segundo grado. Desplazaremos hacia delante el problema, un año más". La opinión es del profesor de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Fernando Avendaño, especialista en didáctica de la lengua y reconocido investigador en temas de alfabetización inicial. La ofrece en relación a la reciente decisión nacional de considerar a los dos primeros grados como "un bloque, una unidad pedagógica", y en consecuencia que ya no se repita el primer grado de la escuela primaria.

Si bien la medida de que no se repita más el primer grado tomada por los ministros de Educación de todo el país, encabezados por el titular de la Nación, Alberto Sileoni, será aplicada en forma gradual en cada provincia entre 2013 y 2016, el debate no tardó en abrirse.

Consultado por La Capital, Fernando Avendaño considera que si no se garantizan acciones que acompañen los aprendizajes de los chicos, se terminará llevando el problema para adelante. "Me parece bien —dice— que se tomen los dos primeros años como una unidad pedagógica. Acuerdo con las declaraciones de Sileoni «de concebir los dos primeros años como una unidad académica, donde la repitencia no es una solución». Pero eso es mucho más que no hacer repetir a los niños el primer grado. Sin una serie de medidas que garanticen que el niño aprenda, se convertirá en una respuesta inercial del sistema. Y lo que es peor, el alumno terminará repitiendo el segundo grado. Desplazaremos hacia delante el problema, un año más".

Frustración. Avendaño, profesor de lengua y literatura y autor de numerosos libros de educación sobre el tema en debate, señala que "repetir el grado para un número considerable de niños que ingresan al sistema escolar equivale a que su experiencia no está asociada al placer y a la satisfacción de aprender, sino a la frustración de tener que volver a empezar el estudio desde el comienzo".

Ofrece como dato que "los índices más altos de repetición tienden a concentrarse en el primer grado y, aunque no exclusivamente, entre alumnos de familias pobres, en ámbitos rurales y en áreas desfavorecidas desde el punto de vista social y educativo". Y agrega que muchas veces la idea de repetición del grado están apoyadas en concepciones que ven a los aprendizajes como algo "lineal y repetitivo".

Para el educador, y siguiendo lo que indican un gran número de investigaciones, los mayores problemas en los primeros grados siguen estando "más que en el aprendizaje de los chicos, en la enseñanza", lo cual abarca desde los métodos y contenidos elegidos, cómo se evalúa a los niños y hasta la gestión de la escuela. Cuestiones que en definitiva "no contribuyen a crear un ambiente alfabetizador que facilite el aprendizaje activo y el uso creativo de la lectura y de la escritura".

Desafíos. En ese contexto, Avendano señala: "Así, los niños que repiten son sometidos a los mismos procesos de enseñanza con los que ya habían fracasado, lo cual vuelve completamente inútil la repitencia". Por eso apunta que "satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje implica varios desafíos y abre nuevas perspectivas para la enseñanza primaria. Implica, esencialmente, redefinir la escuela actual y promover un nuevo modelo de escuela a partir del cual sea posible asegurar una educación de calidad para todos"; y luego interroga: "Si el mensaje que nos ha dejado la Conferencia Mundial de Jomtien (1990) puede traducirse en el convencimiento de que todos pueden aprender —y muchas veces logran hacerlo a pesar de las carencias en la oferta pedagógica— ¿cómo es posible que tantos estudiantes repitan?".

Pilares clave. ¿Y qué cuestiones clave pueden garantizar que esta promoción de los chicos de un grado a otro sea exitosa? El educador se inclina entonces por cuatro pilares "que garantizarían la efectividad de una verdadera «promoción asistida»" de los chicos. En principio, la necesidad de mejorar los procesos didácticos, "es decir construir un sólido proyecto alfabetizador coherente y convergente en los dos primeros años de escolaridad"; luego la posibilidad de flexibilizar la organización institucional de la escuela de manera que se puedan "recuperar los aprendizajes de los alumnos con dificultades".

Otra pauta que menciona el educador de la UNR es "la consolidación de equipos" que sigan de cerca y apoyen "a los alumnos con situaciones especialmente críticas y que abran las alternativas institucionales flexibles para evitar fracasos escolares". Y también "la creación de un banco de datos en la escuela con información sobre aprendizajes e itinerarios escolares de la totalidad de los estudiantes y de su progreso en la escolaridad para evitar la repitencia".

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