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Domingo 28 de Febrero de 2016

Buenas películas sí, pero grandes no

Cuando se recuerde el Oscar 2016, que distingue a las mejores películas del año 2015 según la mirada de la Academia de Hollywood, se hará mención a un año con algunas buenas películas pero no con grandes películas. 

Cuando se recuerde el Oscar 2016, que distingue a las mejores películas del año 2015 según la mirada de la Academia de Hollywood, se hará mención a un año con algunas buenas películas pero no con grandes películas. Porque, a la hora de la verdad, "El renacido" aparece como la candidata porque tiene una actuación lograda de un nominado postergado, como Leonardo Di Caprio, quien debió haber ganado dos décadas atrás con "Titanic" o, hace un par de años, con "El lobo de Wall Street". Y lo merece porque Alejandro González Iñárritu, el director, logró una superproducción, con una historia cruda, con el móvil de la venganza como piedra fundamental y hasta con un toque de poesía. Pero, claro, para hacer un link a la memoria hacia lo más inmediato, ¿a alguien se le ocurre que esta película podría ser la gran candidata si hubiese competido con las nominadas del año pasado? Sin citar a "Birdman", que es del mismo realizador, está muy lejos de películas como "Boyhood", "El Gran Hotel Budapest", "El código enigma", "La teoría del todo" y "Whiplash". Quizá sí le ganaba seguro a "Selma", ninguneada como pocas en la última ceremonia, ya que apenas tuvo el premio consuelo de la estatuilla por canción original. De las otras siete producciones que compiten por el premio de mejor película, hay que rescatar el pulso de Spielberg para "Puente de espías"; la metáfora de denuncia y periodismo de "En primera plana"; el enternecedor y cruel relato de "La habitación"; la redondita historia de amor ambientada en el sueño americano de "Brooklyn" y el eterno enfoque del héroe, pero logrado al fin gracias al latido de Ridley Scott en "Misión rescate". Cuesta entender que hayan nominado a "Mad Max: Furia en el camino", quizá seducidos por el vértigo frenético de la trama. Y más aún, aunque quizá se lleve una estatuilla, es excesivo darle una cucarda a "La gran apuesta". Repleta de estrellas desperdiciadas (sólo se salva el personaje de Christian Bale), el filme de Adam Mckay se convierte en un pantallazo tedioso del mundo de las apuestas, sólo para quienes les gusta la timba financiera, el resto, la gran mayoría de los espectadores, quedará totalmente excluidos de números, códigos, y millones de palabras sin sentido. O sea, muchas películas y poco para ver, por eso, quizá tan sólo por eso, "El renacido" surja, como el Ave Fénix, y levante su estatuilla dorada en la madrugada del lunes.

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