Policiales
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Brutal golpiza a un hombre al que asaltaron en su humilde vivienda

La víctima fue un hombre de 86 años al que sorprendieron cuando dormía y le asestaron un culatazo en la frente.

Tiene 86 años y se llama Alberto González, pero todos lo conocen como "Forito", un apodo que heredó de su hermano fallecido. Nació y se crió en Empalme Graneros, y hace dos meses sufrió un accidente cerebrovascular (ACV). Vive en una humilde casita, en la esquina de Carrasco y Larrea, donde el domingo a la madrugada al menos dos jóvenes rompieron a patadas la puerta y se metieron de prepo. Tras ello le pegaron un culatazo en la frente provocándole una herida que tuvieron que suturarle con cinco puntos. Y para que dijera dónde tenía dinero, Forito fue amenazado con que le cortarían la garganta con un cuchillo. "Se fueron porque pensaron que estaba muerto, pero me arrastré hasta la vereda y pedí ayuda a los gritos", explicó Forito.

"Los que le robaron a Forito estaban tan empastillados que revolvieron toda su habitación, pasaron por delante de su billetera y no se la llevaron. Cuando entramos había una mancha de sangre enorme y las huellas por dónde se había arrastrado hasta la vereda. Lo dejaron por muerto", relató un vecino.

Y al describir la actualidad barrial explicó: "Acá hay una bandita que se encarga de marcar a la gente grande que vive sola y después se meten para robarles. En un mes es el tercer ataque. Mataron a un vecino de acá a la vuelta (ver aparte) y hace dos semanas le pegaron a una mujer para robarle en la casa, a tres manzanas de acá. Y ahora le tocó a Forito. Es una banda que tiene zona liberada para matar a los abuelos", comentó otro hombre.

Reclamo. "Los vecinos le vamos a pedir a Lalín (Osvaldo Ortolani, ex concejal y actual presidente de la vecinal de Empalme Graneros) para que gestione una reunión con la gente de Seguridad porque en Empalme no se puede más. Hay que reconocer que a la luz del día se ve patrullaje, pero después de las 22 esto es una joda. No se ve un solo policía y hay varios cambios de hábitos. Los quioscos que antes atendían de día hoy lo hacen de noche porque es la hora en la que más venden alos pibes. Laburan desde las 22 hasta las 4 o las 6 de la mañana. Eso sin desconocer que en zonas como French y la vía está toda la joda y la falopa que se movía en Junín y Felipe Moré hasta los allanamientos (del 14 de septiembre con 12 detenidos). ¿Por qué no hacen allanamientos en French y la vía?", cuestionó otro vecino de Forito.

Indefenso. Forito vive a menos de dos cuadras de la comisaría 20ª y a otro tanto de la vecinal de Empalme. Es jubilado autónomo, viejo vecino del barrio, de los que gustan sentarse en la vereda a tomar fresco con la puerta abierta y a charlar con los vecinos. Vive con su hijo Víctor, de 60 años, quien hace 14 años sufrió un ACV que le dejó dificultad para hablar. Quienes atacaron a Forito sabían que el hombre los sábados a la noche estaba solo. "El sábado a la tarde él estaba sentado en la puerta y pasaron dos pibes y lo saludaron: "«¡Eh! ¿Se acuerda de mí? Yo antes vivía por acá y ahora me mudé a Felipe Moré», le dijo uno. Y mi papá le decía que no lo recordaba, pero los dos pibes le preguntaban por cosas de su vida y de la casa", relató con sospecha Víctor.

"Yo estaba acostado cuando sentí el estruendo de la puerta (de madera). No me asusté porque para abrirla hay que sacudirla un poco y pensé que era mi hijo, pero no", explicó González. Poco había pasado de las 2 de la madrugada cuando Forito se levantó por los ruidos y antes de que pudiera hablar recibió un golpe en la frente que lo tumbó de bruces al piso. Su cuerpo quedó en un corredor entre el comedor y la habitación y una enorme macha de sangre rodeó de inmediato su cabeza.

Amenaza. Los ladrones no se inmutaron. Saltaron su cuerpo y fueron a las habitaciones para dar vuelta todo buscando dinero y objetos de valor. "Cuando me recompuse del golpe empecé a gritar pidiendo ayuda. Entonces uno se me acercó con un cuchillo de la cocina que se llevó y me lo puso en el cuello. Me dijo: «Si seguís gritando te corto el cogote»". González estima que estuvieron alrededor de 10 minutos revolviendo todo. Contó que se sintió desvanecer y que los ladrones pensaron, quizás, que lo habían matado. Pero cuando González dejó de escuchar voces se arrastró hacia la puerta. "Empecé a gritar: «Eloy, Eloy, pero llegó Pepe (otro vecino) y me ayudó", recordó.

A Forito lo llevaron al Pami II. Le hicieron estudios y quedó internado hasta pasado el mediodía del lunes, cuando le dieron el alta. Después volvió a su casa y a su rutina. Sentarse en la vereda a tomar fresco y charlar con los vecinos.

Hace un mes, un hecho fatal

El 26 de octubre pasado, a las 2 de la mañana, los vecinos de French al 5400 se sobresaltaron por el estruendo de golpes contra una puerta de chapa y los lamentos de alguien que era maltratado. Delincuentes habían ingresado a la casa de pasillo donde vivía Orlando Zaya, de 67 años, y lo habían asesinado a puntazos. Luego regresaron a la casa dos o tres veces y robaron lo poco que la víctima tenía. La policía detuvo a Gonzalo Ezequiel N., de 28 años, quien tenía la ropa manchada con sangre y 37 pesos robados a Zaya. En su casa hallaron perfumes, dos relojes y ropa del hombre asesinado.

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