Clásico rosarino
Sábado 22 de Octubre de 2016

Broglia y Bermúdez, Central y Newell's, el clásico como debería ser siempre

En la previa del partido más importante de la ciudad, los presidentes canalla y rojinegro compartieron un mano a mano imperdible en La Capital plagado de anécdotas y donde el deseo de que el clásico sea una fiesta, y nada más que eso, quedó implícito en cada gesto de ambos dirigentes.

Eduardo Bermúdez llegó primero y gastó a Raúl Broglia por la demora. Se palmearon, se preguntaron cómo estaban. Aceptaron sin condicionamientos el convite de La Capital para charlar de otro clásico sin dramatismos, sin malas intenciones, sin segundas lecturas. Los presidentes de Newell's y Central charlaron como dos dirigentes maduros que tal vez entienden que esto se trata ni más ni menos que de un partido de fútbol. Como debería ser siempre.
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"Nosotros vivimos la otra época, donde se podía hablar. A mí me cargan y yo cargo. Sufrimos, queremos ganar y estamos desesperados por el resultado, pero de ahí a agredirnos, a ofendernos, nada que ver. Yo fui a cancha de Central y nunca tuve problemas", tira Bermúdez desdramatizando la previa.
"Siempre estuve ansioso en los clásicos. Me produjeron eso. Soy una persona muy particular para ver el partido. Me siento y no hablo de nada. El palco se convierte en una guardería, hay seis o siete chicos de 6 ó 7 años", sostiene un Broglia descontracturado.
Anécdotas, el presente de los equipos, las cargadas sin maldad y sin ofensas. Mucha risa pero mucho respeto. El uno quiere ganarle al otro y viceversa y saben que se juegan mucho en el clásico. Pero entienden que la palabra violencia no debe tener cabida en este particular léxico futbolero.
Lea mañana la nota completa en La Capital.

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