Agroclave
Jueves 23 de Junio de 2016

"Brexit": el miedo del divorcio no deseado entre Londres y Bruselas

La posibilidad cierta del Reino Unido abandone la UE se traduciría en un terremoto político de impredecibles consecuencias

DPA

A más tardar en el verano (boreal) de 2014 Jean-Claude Juncker debió de haber tenido claro que el "Reino Unido" iba a ser una de sus mayores pruebas. En aquel entonces, los medios ingleses llevaron adelante una feroz compaña contra su elección como presidente de la Comisión Europea. "Seis razones por las cuales éste es el hombre más peligroso de Europa", tituló el diario The Sun.

El comentario respecto de que el experimentado político "nunca tuvo un verdadero trabajo" hasta sonaba amable en comparación al resto. Con descaro, Juncker era presentado como mentiroso megalómano con tendencia a excederse con el alcohol y como alguien que pone a la UE por encima de todo y quiere que los Estados nacionales se vuelvan insignificantes. Tampoco le ahorraron al ex premier de Luxemburgo acusaciones sobre supuestos vínculos nazis de su familia. Pero la campaña sucia no impidió la elección de Juncker. Incluso en contra de la voluntad del premier David Cameron, Juncker, de 61 años, se convirtió en jefe de la poderosa Comisión de la UE.

Quizá ya entonces Cameron presentía que sus planes de referéndum eran aún más arriesgados si Bruselas era dirigida por un europeo de pura cepa como Juncker. Pero en 2014 nadie fuera del Reino Unido pudo o quiso reflexionar sobre el hecho de que el nombramiento de Juncker como presidente de la CE posiblemente aumentara el riesgo de una salida británica del bloque. Cameron se quedó sin apoyos influyentes. Prometió a sus compatriotas euroescépticos la votación sobre la permanencia del Reino en la UE en 2013 para aumentar sus posibilidades de reelección. Ahora tendría que hacerse cargo, consideraron muchos, para los cuales un "Brexit" era inimaginable. Hoy en día todas las encuestas muestran que el "Brexit" es todo lo contrario de inimaginable.

"Salida peligrosa". A los involucrados no les queda otra que sacar lo mejor de la difícil situación. Y como Juncker sabe de la importancia del Reino Unido para la UE, en los últimos meses mostró todo su apoyo al premier Cameron y a los que se oponen a la salida, a pesar de todas las ofensas. Con la Comisión apoyó las negociaciones sobre derechos especiales para el reino, que sólo tendrán validez si los británicos votan a favor de permanecer en la UE. Y una y otra vez intentó convencer en conferencias y entrevistas a los que apoyan el "Brexit" de que la salida es peligrosa y supone un error. Lo que sí se evitó fue aparecer en actos de campaña en el Reino Unido. Después de todo, la Comisión Europea es allí menos popular aún que en Alemania, explicó. Para Juncker hoy podría ser decisivo. Si los británicos votan por la salida también para este luxemburgués se abren preguntas delicadas. ¿Podría haber mantenido el equilibrio un presidente de la CE más popular? ¿Será que Bruselas se mantuvo demasiado apartada de la campaña?

Unión económica y monetaria. Respecto de cómo seguirá la UE sin el Reino Unido sólo se puede especular. Los optimistas esperan que un "Brexit" se convierta en una oportunidad para la UE. Quizá sea más fácil concretar proyectos como una unión económica y monetaria más profunda o un Ejército europeo sin el freno permanente de los británicos. Los pesimistas, en cambio, ven el peligro de un efecto dominó. ¿Qué pasará si otros países siguen al Reino Unido? Ya se habla de que al día siguiente al referéndum, los ministros de Exteriores de los seis Estados fundadores de la UE (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) se reunirán para una sesión de emergencia. En la semana posterior, la cumbre de la UE será una cumbre de crisis. "El «Brexit» podría ser el comienzo de la destrucción no sólo de la UE, sino de toda la civilización política de Occidente", vaticinó el presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk. "Políticamente, una salida impulsaría a todos los radicales antieuropeos en los Estados de la UE". Al mismo tiempo, profetizó un divorcio largo y complicado. Sólo disolver los compromisos y vínculos contractuales podría demorar dos años. Luego, todos los 27 Estados miembro de la UE así como el Parlamento deben aprobar el tratado sobre las nuevas relaciones con el reino. "Eso llevará al menos 5 años", dijo Tusk y advirtió que no hay "garantía de éxito".

Efecto dominó. En el caso de una salida, Londres deberá negociar el acceso al mercado interno europeo y las futuras relaciones con la UE. Y eso entraña el riesgo de que algunos países se vean tentados a elevar demasiado los costos de una partida británica. Pero también habrá problemas si los ingleses votan por seguir. Los derechos especiales, que se le concederán al Reino en el caso de mantenerse en la UE, podrían hacer que otros Estados intenten imponer sus intereses nacionales amenazando con salirse. Eso también sería un escenario de terror para un europeo de pura cepa como Juncker.

Ansgar Hasse / DPA

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