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Martes 18 de Agosto de 2009

Brasil en un arco

Al pisar la cancha del Gigante, acompañado por un pequeño séquito, Maradona se persignó como cuando era jugador y se alistaba para llevarse el mundo por delante. Caminó por la cancha a paso lento, cargando kilos y administrando aire, pero cuando miró hacia uno de los arcos pareció que hubiese deseado tener una pelota para hacer jueguitos.

Al pisar la cancha del Gigante, acompañado por un pequeño séquito, Maradona se persignó como cuando era jugador y se alistaba para llevarse el mundo por delante. Caminó por la cancha a paso lento, cargando kilos y administrando aire, pero cuando miró hacia uno de los arcos pareció que hubiese deseado tener una pelota para hacer jueguitos, para pegarle al segundo palo y, de paso, para recordarnos a todos lo felices que fuimos cuando nos regaló su genio, hace ya tanto tiempo. Si alguien hubiera tenido la delicadeza de alcanzarle una es casi seguro que lo hubiera hecho una vez más, aunque sólo sea para eso: para que recordaramos.

Después se fue hasta un hotel céntrico y se enfrentó a los micrófonos. Habló poco pero fue generoso con los periodistas. Nos dio un título: "La cancha de Central es ideal para meter a Brasil en un arco", dijo y todos corrimos a escribirlo. A los hinchas, a los argentinos, también les debe haber caído bien esa frase.

Maradona quería jugar en Rosario (¿quería eso, o lo que en realidad quería era no jugar en River, sin importar dónde tocara?) y su voluntad se cumplirá, para beneplácito del técnico y la alegría de los hinchas rosarinos, al menos de los que consigan comprar un ticket. Como dijo el propio Diego, el escenario estará implecable, aunque para meter al equipo de Dunga-Dunga en un arco hará falta mucho más: un plan táctico, jugadores inspirados y en perfectas condiciones, mucho entrenamiento, fortaleza mental y unas cuantas cosas más. Más fútbol, para decirlo rápido.

Lo de la cancha ya está y lo de la presión de la hinchada estará: Maradona puede descontarla. Ahora falta que él y los futbolistas que elija hagan su parte. Que jueguen mejor. Y que ganen. Entonces sí, el Gigante los aplaudirá.

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