Ovación
Miércoles 29 de Junio de 2016

Boxeo: Campeona de la humildad

La Bonita Bermúdez retornó a las carencias de siempre, a días de otra defensa exitosa del título.

Cuando las cámaras se apagan y cesan los flashes, Daniela Bermúdez se baja del ring y vuelve a la rutina de su Villa Gobernador Gálvez natal. Divide el tiempo entre las tareas de la casa que ella misma ayudó a construir y el entrenamiento en el gimnasio de su padre Lindolfo Tito Bermúdez, que funciona en una unidad básica del Partido Justicialista y que carece de condiciones mínimas. Es la realidad con la que se encuentra a diario, más allá de que sea la campeona mundial supermosca OMB y que el viernes haya retenido el título por tercera vez, al vencer a la rosarina Marisa Portillo en las tarjetas.

El apodo Bonita de la boxeadora contrasta con el sitio en el que se prepara para boxear. "El piso es de portland y entrenando allí te da dolores en las rodillas. Necesitamos goma eva para el piso. Alguna vez tuvimos la promesa de que la iban a donar, pero nunca pasó nada", cuenta Tito Bermúdez.

"Lo que Daniela gana en las peleas quiere que yo lo invierta en el gimnasio", elogia Tito la predisposición de su hija, antes de contar que el gimnasio tampoco cuenta con un ring. Al menos rescata que desde hace años puede tener ese espacio en una unidad básica del ex intendente de Villa Gobernador Gálvez Pedro González.

Dentro de pocos días, el 7 de julio, la boxeadora cumplirá 27 años. Lleva algo más de 6 temporadas como profesional y es campeona del mundo supermosca OMB desde 2014. Anteriormente obtuvo el título mundial interino gallo y el interino supermosca, ambos de la AMB. Tiene 20 victorias (6 por nocaut), 2 empates y 3 derrotas. De esas caídas, 2 fueron ante Yésica Tuti Bopp y la restante ante Soledad Matthysse, de quien luego se vengó.

Tales antecedentes pueden confundir. El boxeo femenino no otorga bolsas importantes y la Bonita lo sufre en carne propia. No tiene que recoger cartones en la calle ni ser empleada doméstica, como en otros tiempo. Se puede dedicar por entero al boxeo. Pero lo suyo es el día a día, no le sobra nada.

Ni siquiera la tan ansiada pelea en el exterior, en la que noqueó a la local Tomoni Takano en Tokio el año pasado, le representó un ingreso importante. Sumó experiencia, la victoria y no mucho más. Todavía recuerda que para esa pelea apenas le alcanzaba para comprarse unas vitaminas, siendo que se trata de una deportista de élite.

La Bonita es una luchadora por naturaleza. Sabe revocar paredes y colocar cerámicos, aptitudes que adquirió a base de sacrificio y que le permitieron construir la casa en la que vive con su esposo, que es empleado del Swift.

Nunca baja la guardia y espera que su promotor Osvaldo Rivero le consiga un combate en el extranjero que le reporte una bolsa interesante. El deseo de Tito Bermúdez es que enfrente a una mexicana, ya sea Mariana Barbie Juárez, Ana María Torres o Zulina Muñoz. Y dice que sería un sueño que pelee en el estadio cubierto de Newell's, club del cual la Bonita es hincha. Son los sueños de una boxeadora que se hace bien de abajo.

Cambio de gobierno nacional y recorte de dinero

Tito Bermúdez cuenta que tienen que hacer malabares con el dinero para subsistir y llevar adelante la carrera de la Bonita. "Con el otro gobierno, Daniela cobraba 8 mil pesos por mes de la Nación por ser campeona mundial y yo 5.000 como mánager. Pero ahora con el nuevo gobierno eso no se paga más. Ese dinero a nosotros nos ayudaba mucho", se lamenta el entrenador, quien asegura que nunca le dieron una explicación por este recorte monetario.

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