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Domingo 09 de Diciembre de 2012

Bonfatti se quedó sin efectivo

De sport y distendido, el gobernador Antonio Bonfatti se puso en la fila y esperó su turno en el cajero del Api, sobre calle Tucumán. El sol del mediodía de ayer se hacía sentir y el movimiento en la zona era mucho menor al habitual...

De sport y distendido, el gobernador Antonio Bonfatti se puso en la fila y esperó su turno en el cajero del Api, sobre calle Tucumán. El sol del mediodía de ayer se hacía sentir y el movimiento en la zona era mucho menor al habitual, tal vez por el feriado. Ingresó junto a su esposa y ambos retiraron dinero con sus respectivas tarjetas. Los habitués se alegraron por la buena suerte del mandatario, porque ese cajero suele estar seguido fuera de servicio o quedarse sin billetes.

Binner tuvo que disculparse

Dicen que zafó de la situación con cintura política. Pero parece que Hermes Binner la pasó mal el día que Buenos Aires se inundó. Tenía previsto participar de una cena a la que llegó después de sortear las inclemencias del tiempo. Por eso asistieron apenas 50 personas que escucharon su discurso a favor de las alianzas; también le tiró un palo a “los que hablaron de salariazo y revolución productiva para ganar elecciones”. Lo que no advirtió es que entre el público estaba Eduardo Menem, quien se dio por aludido y defendió la gestión de los ‘90. Y Hermes no tuvo más remedio que, al menos por cortesía, ensayar una disculpa.

Un cruce que no será encuentro

Agustín Rossi lleva adelante una prolífica agenda de actividades por toda la provincia. Y no descansa los fines de semana. Hoy tiene previsto visitar Granadero Baigorria, un distrito que si bien está en manos justicialistas, en la interna del Frente para la Victoria está alineado con su rival, el secretario de Transporte Alejandro Ramos. Igual, nadie cree que se encuentren, apenas puede haber un cruce. Por las dudas el Chivo ya agendó otras actividades en Venado Tuerto y Rafaela.

El empresario que ahorra en cochera

Es uno de los principales hacedores de eventos en Rosario. Pero a pesar de su buena estrella, no escatima en ahorros. Es así que puede vérselo por las mañanas dejar su camioneta importada sobre avenida Belgrano y emprender una larga caminata a la oficina. Los amigos dicen que cuida la salud; el resto opina que así se ahorra la cochera y el estacionamiento y, por ahora, solo gasta en la propina para los trapitos.

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