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Sábado 19 de Mayo de 2012

Bolitas de vidrio, al escusado

Primo muestra una foto suya de cuando era niño. Dice que está junto a su hermana. "Ese guardapolvo que tengo puesto me lo hizo la madre de la directora de la escuela. Fue en el año 30", asegura. Es la foto la que lo remite a un relato rico en reminiscencias: "Los que tenían dinero usaban una cartera de cuero para llevar las cosas, los pobres las llevábamos en la mano".

"Por ese entonces no había baños, eran tres los escusados para los varones. ¡Sabe las de bolitas que están enterradas ahí! —exclama—. Es que las maestras no querían que jugáramos con ellas porque nos ensuciábamos las manos y el cuaderno, entonces cuando nos encontraban con algunas las tiraban en los escusados".

Cuenta que esas bolitas eran "de vidrio, hermosísimas y costaban 10 centavos". "La misma cantidad de plata —continúa— con la que podíamos comprar dos chocolates Kelito o figuritas para llenar un álbum y ganar una pelota".

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