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Viernes 29 de Abril de 2011

Boliches, tránsito y escuela

Todas acuerdan que les gusta el mate, comer asado y empanadas, el río y las islas. Están fascinadas con las salidas de los fines de semana, porque aunque los boliches sean prohibidos para menores de 18 años pueden ingresar igual, tal como comenta la holandesa Blossom.

“Aprendemos que lo que es normal en nuestras vidas de todos los días, no lo es para otros. Que hay muchas normalidades”, dice Amelie, la alemana de 17 años que se entusiasma hablando de Rosario,
aunque admite que la sorprende “cómo la gente está acostumbrada al tránsito desordenado”.

Ariane recuerda el primer día que entró al Normal y la sorprendieron chicos corriendo, siempre alegres. “En mi país las clases son más estrictas, no sé cómo hacen pero mientras hablan también toman nota y aprenden”, confiesa. Ariane describe a Rosario como “hermosa, segura, con una gran oferta cultural y social”, tanto que no duda en decir que le encantaría “vivir aquí”.

Karen conoció otras ciudades de la Argentina pero asegura que “Rosario es ideal”, porque todo está a mano. Rescata como sus compañeras visitantes “que hay cosas siempre diferentes los fines de semana para hacer”.

Hay algo en común que une a estas jóvenes extranjeras con los chicos rosarinos con los que comparten aprendizajes: todos tienen la convicción que conocerse es la mejor manera para derribar prejuicios, estereotipos y compartir de mejor manera la vida.

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