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Miércoles 09 de Enero de 2013

Boca igual es Boca sin Riquelme

Riquelme no me cae  bien. No discuto su clase como jugador. Nadie puede hacerlo.

Riquelme no me cae  bien. No discuto su clase como jugador. Nadie puede hacerlo. Pero de ahí a considerarlo clave para un equipo, nada que ver. Ningún club europeo enloqueció por él. Por algo será. Al  fútbol lo juegan once y él vale por uno. No hay muchos futbolistas de su estilo, pero no es irremplazable. La corta memoria de la mayoría de los hinchas hace que muchos lo crean un intocable. Es cierto que  Boca ganó todo con él jugando con la camiseta número 10. Alrededor suyo hubo jugadores importantes para que él se destacara. Un ejemplo es la cantidad de goles que hizo Palermo, un goleador  extraordinario que supo aprovechar a Román, ya que si el 9 xeneize hubiese sido un delantero común, las jugadas de Riquelme no hubiesen tenido ese final con la pelota adentro del arco. Encima es un  jugador egoísta, no buen compañero y ahora mentiroso. ¿Quién puede creerle que no volvió a Boca porque dio su palabra? ¿Quién puede creerle que fue a la casa de Bianchi a tomar mates cuando también concurrió el presidente Angelici? ¿Quién puede creerle que estaba vacío cuando se negó a seguir porque el DT era Falcioni? ¿Quién puede creerle su amor por Boca, si cobra y muy bien, por jugar? Está en todo su derecho y es lógico. Merecerá la plata que pide. Pero que no hable de su corazón bostero. Ya se retiraron muchos. Y Boca siguió siendo Boca.

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